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Entrevistas | Construcción de paz y DDHH

05-03-2011

Militarismo en América Latina

El Centre Delàs, con sede en Barcelona, ha publicado un nuevo estudio elaborado por Pere Ortega y Juan Sebastián Gómez sobre las dinámicas actuales de militarización en América Latina. Conversamos con Pere Ortega, uno de sus autores, sobre los contenidos de este estudio.

Militarismo en Amèrica Latina es el título de este nuevo trabajo del Centre Delàs de Estudios por la Paz (Justicia y Paz), publicado en la colección "Cuadernos de Solidaridad" (núm. 39, diciembre 2010). El Centre Delàs nació en 1999 en Barcelona como resultado del trabajo desarrollado desde 1988 por la Campaña Contra el Comercio de Armas (C3A) y funciona como un Centro de Investigación sobre temas relacionados con el desarme y la paz en el Estado español. El Centro tiene como misión el fomento de una cultura de paz y la construcción de una sociedad desarmada y por eso se dedica a investigar y sensibilizar sobre los efectos perversos de las armas y el militarismo. Combina el trabajo de estudio y publicación con la difusión y movilización social en torno a los efectos negativos del militarismo, entre ellos el gasto militar, la I + D militar, la fabricación y el comercio de armas, las fuerzas armadas, las misiones militares exterior en que participa el Estado español.

El estudio, publicado en español y catalán, aborda las actuales dinámicas que se están produciendo en América Latina de militarización, entendida como un sistema de valores que justifica el uso de la fuerza con intenciones bélicas, al tiempo que también es una perversión del hecho militar cuando toma unas dimensiones excesivas en la vida política nacional o internacional. Para conocer de primera mano las principales reflexiones y análisis derivados de este estudio, conversamos con Pere Ortega, coordinador del Centre Delàs y uno de sus autores.

 

¿Cuál es, a vuestro entender, la situación de América Latina en el contexto internacional actual en relación a los diferentes poderes tradicionales y emergentes existentes?

Los cambios políticos que se han producido en varios países latinoamericanos impulsados por movimientos populares representan, dentro del contexto mundial, el avance de la izquierda social más importante que se ha dado desde el final de la guerra fría. Bolivia, Uruguay, Ecuador, Brasil, El Salvador, Paraguay, Venezuela, Argentina, a pesar de las diferencias entre ellos y que no todos han mostrado la misma preocupación por renovar y profundizar la democracia, son enormemente esperanzadores. Pues pretenden hacer políticas más redistributivas en favor de los más desposeídos.

Pero el problema de fondo al que se enfrentan los gobiernos de estos países es que les resulta muy difícil conjugar las demandas sociales que les ha llevado al poder con la "real político" que imponen los poderes fácticos que dominan la economía local y mundial.

Por ejemplo, Lula en Brasil, ha pretendido acabar con la pobreza, pero ha seguido un camino "desarrollista" similar al que llevan a cabo países con gobiernos de derechas. Quiero decir que, en el terreno industrial y agrícola, se han producido graves impactos ambientales y sociales. Aunque el PIB de Brasil crece, las desigualdades han disminuido un poco, y que hoy todo indica que hay menos pobres en Brasil que hace ocho años, el coste ha sido muy elevado. Por ejemplo, las comunidades indígenas de la Amazonia ven como sus hábitats se deterioran igual que antes de la llegada de Lula.

¿De qué manera la emergencia de estos gobiernos "progresistas" en diferentes países de América Latina está afectando la dinámica de militarización de la región?

Es curioso que en el terreno militar la izquierda no difiere mucho de la derecha cuando llega al poder: busca la seguridad a través de armar más y mejor las fuerzas armadas, cuando la seguridad se ha de buscar por otros caminos, lo que se conoce como seguridad humana, que quiere decir desarrollo humano a través de los derechos humanos, más sanidad, más educación, etc. En el pasado las fuerzas armadas en Latinoamérica han conformado un militarismo al servicio de las élites y grupos más conservadores que comportaron innumerables golpes de estado y regímenes militares. Ahora, la izquierda cuando llega al poder pretende democratizar estas fuerzas armadas por el camino de formarlas y armarlas mejor. Es el caso de Chile. O de otros, que buscan convertirse en potencias regionales, como el caso de Brasil, creando una industria militar más potente y unas fuerzas armadas que jueguen un papel en la política exterior para todo el continente. Es decir, Brasil aspira a ser potencia emergente mundial y para ello también aspira a hacerlo en terreno militar, como lo han hecho tantas otras potencias en el pasado. Pero el precio que pagarán será alto: se creará un lobby militar-industrial que, al final, coartará su política interna; y además tendrá que dedicar enormes esfuerzos económicos de este sector (ahora quiere adquirir submarinos nucleares) quitándoles del economía civil, que es la verdaderamente productiva.

Otros, como Venezuela, por rivalidad con Colombia y para incordiar a EE.UU., gasta enormes sumas de dinero en la compra de armamento. El peligro de la militarización de Venezuela es evidente: arma una milicia popular con armas de fuego que puede tener unas consecuencias nefastas, pues abre el camino a más violencia interna en un futuro, con un posible cambio de gobierno. Recordemos el caso de la ex Yugoslavia, por qué sirvieron tantas armas repartidas entre el pueblo? Facilitaron la guerra interna. O el mismo caso de Colombia, con tantos paramilitares que actúan en el país. O en El Salvador, cuando los ex-guerrilleros se desmovilizaron y no tenían como reinsertarse en la sociedad, y desgraciadamente algunos se convirtieron en delincuentes.

¿Cuáles son las características y estrategia de la actual intervencionismo estadounidense en la región? Ha cambiado algo la Administración Obama en relación a las prácticas anteriores?

Yo no veo ningún cambio positivo en Latinoamérica. Continúa el bloqueo de Cuba, los planes de la lucha contra el narcotráfico y un supuesto "terrorismo" para la región sirven para que se desarrollen planes denominados de "seguridad" regional, pero que detrás esconden una penetración militar (Plan Puebla-Panamá, Plan Colombia, Iniciativa Merida). Y además la aparición de IV Flota, que nueve patrulla por aguas del Sur.

¿Cómo valoras en este contexto el golpe de Estado en Honduras?

El golpe de estado de Honduras no se podía hacer sin conocimiento de la Casa Blanca, es imposible. Y no hizo nada para impedirlo. Otra cosa es que EEUU esté implicado. En un primer momento Obama condenó el golpe, pero después reconoció al nuevo presidente y al gobierno ilegítimo. Y además calla, ante la represión que se está ejerciendo contra los opositores.

¿Cuáles son las principales amenazas a la paz que existen actualmente en la región?

El acuerdo entre EEUU y el gobierno de Uribe en Colombia sobre la utilización de nuevas bases, que a pesar de estar paralizado por la Corte Suprema de Colombia en estos momentos, es más que seguro que será ratificado por el Parlamento, y que sólo puede ser visto por Venezuela y Ecuador como una provocación y un acoso, pues desde estas bases se someterá a vigilancia la política interna de estos dos países. Después la IV Flota de EEUU que patrulla de nuevo por la región y que es vista con recelo por casi todos los países. Las enormes compras de armas de Brasil, Chile, Colombia y Venezuela, especialmente de estos dos últimos, que pueden abrir carreras de armamento regional y nuevos enfrentamientos.

¿Qué responsabilidades tiene la Unión Europea, y en especial, España, en la dinámica de militarización latinoamericana?

La Unión Europeay España no tienen prejuicios ideológicos para vender armas; las venden en todos los países por igual. Venden igual en Colombia que en Venezuela. Eso no lo hace EEUU, que sólo vende armas a países "amigos", como Perú, Colombia, Chile, México, Brasil. España, además, presta ayuda militar en Colombia. Por tanto se está suministrando armas y ayuda a un país que mantiene un conflicto interno, que tiene un gobierno denunciado por violaciones de los derechos humanos.
 
¿Qué es lo que más preocupante de esta nueva dinámica de militarización del continente?

Pues este nuevo militarismo. Parece que la negra historia pasada en América Latina por culpa de un militarismo antidemocrático y contrario al estado de derecho no haya servido de nada. Se vuelve a alimentar una maquinaria militar sin darse cuenta de que consume recursos que son necesarios para el desarrollo humano. En un futuro la historia podría volver a dar la vuelta y las armas podrían volver a dirigirse contra los pueblos. Hay que recordar siempre que de las armas puede salir el poder, pero nunca sale la libertad ni la democracia.

 

Pere Ortega es licenciado en Historia Contemporánea y coordinador del Centro Delàs de Estudios para la Paz (Justícia i Pau). Ha trabajado como investigador en temas de paz y desarme. Actualmente es profesor del Máster Conflictology de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), donde impartaix la asignatura "Deconstruir la guerra". Es co-autor de los libros: La OTAN: una amenaza global (Icaria, Barcelona, 2010); Mapa del militarismo en España (Icaria, Barcelona, 2009); Deconstruir la guerra (Generalitat de Catalunya, Barcelona, 2008); El militarismo en España (Icaria, Barcelona, 2007); Noviolencia y transformación social (Icaria, Barcelona, 2005); El ciclo armamentista en España (1989-1999). Una panorámica crítica (Icaria, Barcelona, 2000). Es también colaborador habitual de varias revistas y publicaciones del Estado español sobre temas relacionados con paz, desarme, y relaciones internacionales (Público, Materiales de Trabajo de Justicia y Paz, Mientras tanto, Diagonal, La Directa, En Pie de Paz, Noticias Obreras y Illacrua).