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Reportaje | Turismo Responsable | Cataluña

13-12-2021

Penedès, vinos y cavas de proximidad

Carla Izcara & Ernest Cañada | Alba Sud

La población del Alt Penedès ha aprovechado las restricciones de movilidad para hacer un redescubrimiento del territorio. Analizamos el recorrido turístico de la comarca para conocer cómo viven el turismo en esta zona vitivinícola y cómo la pandemia de la COVID-19 ha afectado a sus visitas.


Crédito Fotografía: Viña del Penedès. Imagen de Carla Izcara

La cultura del vino llegó hace más de dos mil años al Penedès desde la zona comprendida entre el Mar Negro y el Mar Caspio, como explican en el Museu de les Cultures del Vi de Catalunya (VINSEUM). Así, el vino es protagonista en esta comarca y lo entienden como el eje vertebrador de la "historia, agricultura, ciencia, comercio y religión del territorio", en palabras de Cecilia Jané, responsable de comunicación y turismo del Museo.

Por ello, el vino y el cava han sido motivo de desplazamiento de miles de personas, atraídas por el paisaje de viñedos, las cavas y el ambiente festivo. A partir de diversas iniciativas de turismo local se ha intentado transmitir la cultura del vino y del cava, un aspecto tan central en la vida de la gente del Penedès que en 1945 el museo de Vilafranca del Penedès se convirtió en “el primero museo del vino de España”. Y desde 2007 su nombre se cambió por el de Museu de les Cultures del Vi de Catalunya, con el objetivo de “contar la cultura vinícola de toda Catalunya”, en palabras de Cecília Jané

Exposición permanente del VINSEUM. Imagen de VINSEUM

La proximidad desde los 60

Entre la década de los 60 y 70 "hubo un boom de gente de Barcelona y el Área Metropolitana que venía a Sant Sadurní a hacer barbacoas en las cavas", recuerda Xavi Roig, cuarta generación y responsable de la enotienda Cal Feru. Él considera que "este fue el primer turismo, un turismo del domingo" y explica cómo "llegaban con el 600 cargado hasta arriba de gente y se volvían cargados de cava para su consumo durante meses". Asimismo, apunta cómo las visitas de escuelas y del público general en las Cavas Codorniu“servieron mucho para ubicar el pueblo y el cava en el mapa”.

A partir de este turismo, tiendas como Cal Feru empezaron a abrir los fines de semana. Más tarde, durante el verano de 1999, se constituyó formalmente el Consorci de Promoció Turística de l’Alt Penedès, actualmente Consorcio de Promoción Turística del Penedès. También nacieron las primeras rutas vitícolas, festivales de música en los viñedos, los congresos bianuales de arte y paisajey el Mercado del Préssec d’Ordal, entre otros, lo cual consolidó una propuesta de articulación territorial entre la producción agrícola y la oferta de varios servicios para atraer visitas.

Vino a granel de Cal Feru. Imagen de Carla Izcara

La proximidad a Barcelona junto con el aumento global del turismo, y las buenas conexiones vía férrea, solo a una hora de distancia y con 5 paradas de tren en la misma comarca, facilitó que el turismo internacional ganara peso en la zona. Miquel Herrero, responsable de enoturismo de Juvé i Camps y miembro de la comisión de la Associació d’Elaboradors de Cava (AECAVA), explica que “en el momento en que se revalorizaron los activos turísticos de la región, la orientación hacia el mercado internacional era más rentable”. También añade que el objetivo era "enfatizar la gran calidad de los vinos y cavas del Penedès, desconocidos en todo el mundo".

Por otro lado, Xavi Roig hace una observación en relación con la evolución de las visitas a cavas, principal atractivo turístico del territorio: “antes no estabas ni preparado para hacer visitas y había mucho más poder de compra del cliente, ahora somos más curiosos, no somos tan fieles a una marca”. Esto lo explica porque antes la visita no era lo más importante, sino la compra, de ahí que las visitas eran gratuitas, además de no haber ningún tipo de profesionalización. Actualmente, la compra "es lo de menos" y "recibes por la entrada", según Roig. Es probable que por esta razón se pueda priorizar en ocasiones al público extranjero, ya que como explica Miquel Herrero “el turista internacional suele tener un poder adquisitivo más alto”, o como dice Pere Guilera, presidente de la empresa familiar Cava Guilera, “la diferencia entre el visitante de fuera y el de aquí es la capacidad de compra que tienen unos y otros”.

Miquel Herrero en las Cavas de Juvé y Camps. Imagen de Carla Izcara

Así pues, todo este proceso de profesionalización y especialización en enoturismo en la comarca no ha estado exento de contradicciones y amenazas, la última de ellas la pandemia de la COVID-19 que obligó a todo un territorio a “tocar de pies en tierra”, en palabras de Xavi Roig.

Turismo y pandemia

Pese a la importancia del mercado internacional en el incremento del número de visitas a la comarca, al público catalán y en particular de proximidad, nunca dejó de estar presente. Y en contextos especialmente complicados, como el de la pandemia de la COVID, con una abrupta caída del turismo internacional, ha ayudado decisivamente a sostener la actividad. De hecho, el Penedès ha sido un destino habitual para las personas de Barcelona, como recalcan Pere Guilera y Marta Guilera de la Cava Guilera, porque "es el pulmón verde del Área Metropolitana". Y así lo corroboran datos recogidos por la Diputación de Barcelona, que confirman que el 40% de los visitantes en 2019 residían en Cataluña, de los cuales un 8% eran de Barcelona, un 25% del resto de España y sólo un 31% procedía del extranjero. Así, Miquel Herrero reconoce que “sorprendió mucho la capacidad del turismo local”.

Un caso concreto, el de Bikemotions, empresa ubicada en el espacio municipal EnoBICINGPENEDÈS, pone en evidencia la importancia que ha tenido el público de proximidad en esta coyuntura. Si antes de la pandemia recibía un 80% de clientes internacionales y 20% local, en 2020 sus reservas sufrieron bajadas del 80 y 90% respectivamente y la tipología de visitante cambió a un 90% local y un 10% extranjero aproximadamente. Durante el año 2021, el visitante extranjero volvió a crecer, pero en el verano de 2021 todavía estaban en el 50% de clientes totales respecto a años prepandemia. Albert Massana, socio fundador y guía de Bikemotions, explica que a pesar de la gran caída de visitas que han sufrido, la gente del municipio "tenía muchas ganas de apoyar al comercio local" y tiene la sensación "que este cambio se quedará", y coincide con Xavi Roig en que “la pandemia ha acelerado una tendencia”.

Albert Massana y Ernest Cañada en ENOBICING Penedès. Imagen de Carla Izcara 

Del mismo modo ha ocurrido en la Masia Olivera, donde el turismo doméstico ha contribuido a suplir al cliente extranjero. Sin embargo, el proceso no ha estado exento de contradicciones y limitaciones, como argumenta Raimon Olivella, propietario de este establecimiento e impulsor de Allotjaments amb DO. Para él este cambio de perfil en la clientela conlleva mayor volatilidad y cancelaciones en las reservas, y esto está generando más rotación y un mayor “gasto de limpieza, lavandería, etc.”

Por otro lado, desde Cava Guilera destacan cómo la pandemia nos ha hecho descubrir la necesidad de tener espacios verdes, nos explican que lo han vivido de primera mano recibiendo a los que llaman “escapistas de la ciudad”. Lo que también ha comprobado Albert Massana desde Bikemotions, ya que la mayoría de visitantes eran del Área Metropolitana de Barcelona (AMB).

Por este motivo, la pandemia ha hecho que las actividades hayan tenido que adaptarse a las nuevas necesidades y restricciones sanitarias. Durante los meses de confinamiento municipal y comarcal, “salimos a andar entre viñedos”, explica Miquel Herrero. Asimismo, diferentes cavas como Cava Guilera o el equipo de Cal Feru, empezaron a hacer catas en el exterior. Asimismo, "hay un público creciente que hace bicicleta" y "Bikemotions ha sido un recurso que ha ayudado a la comarca a potenciarlo", destaca Herrero.

Masia Olivera. Imagen de Carla Izcara.

Aunque nos encontramos en un aparente momento de revalorización del paisaje, todas las entrevistas comparten la preocupación por la conservación del entorno. Raimon Olivella cree que "la apuesta debería ser dar valor al viñedo y ayudar a que el agricultor se gane la vida", afirmación que complementa Xavi Roig cuando dice que "vender una botella de cava a tres euros no es muy real" y añade que "estás vendiendo cristal y tapones, ya que para una botella necesitas un kilo y medio de uva y eso tiene un precio". En definitiva, reclaman una mayor puesta en valor del territorio y el viñedo. Por este motivo "las bodegas pequeñas, con fuerte relación con el paisaje, intentamos hacer cultura del cava y del paisaje", apunta Marta Guilera. Aun así, Pere Guilera piensa que "las administraciones no ven la importancia del valor del paisaje" y afirma que "el valor de nuestros productos es lo que es por el paisaje". Desde la Masia Olivera también creen que las administraciones "deben dar un paso", porque se trata de un territorio altamente amenazado, ya sea por los polígonos, parques eólicos o infraestructuras de transportes.

Productos de proximidad

Aunque Miquel Herrero y Raimon Olivella señalan que existe una falta de alojamiento hotelero y oferta complementaria a las cavas, “porque hay mucho alojamiento con pocos servicios (casas rurales que como mucho ofrecen desayuno) y poco alojamiento con muchos servicios (comidas, cenas, recepción abierta por la noche, lavandería,…)”, aclara Herrero, también es cierto que se ven esfuerzos por trabajar en red y promover el producto local. Por ejemplo, con la estancia en la Masia Olivera se incluye una cata gratuita en una bodega de la zona y las rutas que se proponen desde Bikemotions permiten visitar diferentes bodegas sin prisa. De la misma forma, la tienda del VINSEUM solo tiene productos fabricados en España y una taberna dedicada a promover el vino catalán, así mismo aproximadamente el 75% de la oferta de vinos y espumosos de Cal Feru son producidos en Cataluña.

Por otra parte, Cava Guilera ha organizado todos los jueves de julio cenas en colaboración con Xerigots, un obrador y afinador de quesos que promueve la cultura del queso y el vino, acompañados de un concierto organizado por Rimaires, asociación cultural residente en la cava desde 2013 impulsada por Marta Guilera. Con esta acción pretenden "alargar la vida del artista, que normalmente trabaja viernes y sábados" y "hacer accesible la cultura a todos".

Pere Guilera y Marta Guilera en la Bodega Cava Guilera. Imagen de Carla Izcara

Pere Guilera explica cómo desde la AECAVA, junto con el Instituto Catalán de la Viña y el Vino (INCAVI), se ha propuesto utilizar el mosto concentrado rectificado (MCR) como ingrediente del licor de triaje o expedición en la elaboración de vinos espumosos. De este modo, "sacamos excedentes del mercado y favorecemos al vinicultor con que el precio suba", concluye Guilera. En febrero de 2021, el Departament d’Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació convocó las ayudas de mínimos para fomentar el uso de MCR e impulsar esta propuesta.

Éste no es el primer proyecto de estas características que se promueve en la comarca. Hace dieciséis años se inauguró el Mercat del Préssec d’Ordal, un espacio que permite la venta directa de este producto de secano durante los meses de junio, julio y agosto. Albert Massana recuerda a su padre “que sufría mucho llevando el melocotón a Mercabarna donde compites con melocotón de todas partes, incluso de América del Sur”, y añade que “el precio era el mismo de un melocotón de regadío, que es mucho más grande y tenías que dejar el doble de cantidad”. En cambio, "ahora se valora mucho más el melocotón de Ordal",  e incluso "viene un montón de gente de Barcelona y del mismo Penedès a buscarlo".

Demandas en torno a la proximidad

La pandemia ha evidenciado la vulnerabilidad de aquellos territorios o iniciativas que se habían especializado excesivamente en el turismo extranjero. En cambio, las propuestas arraigadas en el territorio, con diferentes líneas de negocio y pensadas a partir de las necesidades de la población local, son las que, pese a las dificultades, han ayudado a superar este período de crisis. Por ejemplo, el VINSEUM, lo consideran un recurso cultural que se debe a la ciudadanía, y no un recurso turístico, y lo mismo ocurre en Cal Feru, que prioriza la fidelización del cliente de proximidad.

Sin embargo, faltan también voluntades políticas para consolidar un turismo basado en la proximidad. Desde Cava Guilera creen que "se deberían estar haciendo estudios sobre la capacidad de carga del territorio" y lamentan que solo "estamos pendientes de que venga gente, pero no estamos pensando cómo limitarlo". Por otra parte, debe mejorarse la movilidad en el territorio. Pese a tener cinco paradas de tren en la comarca, el turista de proximidad sigue optando por el uso del coche, un 73,9% según el Informe Anual de l’activitat turística a la Destinació Barcelona. Este hecho podría explicarse por la falta de red de buses o alternativas de transporte una vez bajas del tren, más allá de ENOBICING Penedès en la estación de Lavern-Subirats.

La potencialidad de los turismos de proximidad está en la capacidad de revalorizar el paisaje y los productos locales, como se ha visto con la respuesta a la pandemia y el éxito de numerosas iniciativas conjuntas como el Mercado del Melocotón, los “Dijous Xarel·la” ” o la “Terraseta Multicultual de Rimaires” en Cava Guilera, el ciclo de catas de espumosas organizado por Cal Feru en el Pati de Can Guineu con el apoyo del Ayuntamiento de Sant Sadurní, los “Jardins de Codorniu” impulsados por Cal Blay y Codorniu, entre otras muchas actividades que demuestran la necesidad y efectividad de realizar una apuesta colectiva y organizada.

 

Este artículo se publica en el marco del proyecto “Laboratorio de turismos de proximidad”, impulsado por Alba Sud con el apoyo de Barcelona Activa – Impulsem el que fas (2020), financiado con el Impuesto Turístico.

 

TURISMOS EN CLAVE LOCAL

El blog de Carla Izcara

Sobre como repensar el turismo desde una perspectiva local y de género

Graduada en Turismo por el CETT-UB e investigadora en Alba Sud. Este blog se centrará en el análisis de los turismos de proximidad como una oportunidad para repensar socialmente el turismo. A partir de esta discusión surgen diversas preguntas acerca de las condiciones laborales en el sector, las manifestaciones de desigualdades de género, las distintas formas de gestión o los impactos medioambientales de la actividad turística, entre otras. Todas estas preguntas y posibles respuestas se explorarán en este blog.

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