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Reportaje | Turismo Responsable | Argentina

28-10-2021

Argentina renueva su apuesta por el turismo social

Érica Schenkel | Alba Sud

Desde el año 2020, el Ministerio de Turismo y Deportes del gobierno argentino inició un proceso de puesta en valor de sus complejos vacacionales de Embalse y Chapadmalal, que logró visibilizarse este mes de octubre, con la reapertura de los primeros hoteles totalmente renovados.


Crédito Fotografía: Complejo de Embalse. Fuente: Ministerio de Turismo y Deportes.

Las Unidades de Embalse (UTE) y Chapadmalal (UTCH) fueron parte del sistema de colonias de vacaciones que puso en marcha el primer peronismo en las décadas de los años 40 y 50 del siglo pasado y,desde entonces,se convirtieron en los principales complejos destinados al ocio popular en el país, hasta cristalizar en la memoria colectiva de los argentinos, asociados a sentimientos de felicidad, orgullo y dignidad (Torre y Pastoriza, 2002).Este valor histórico, social y cultural motivó su reconocimiento como Monumentos Históricos Nacionales en el año 2013 (Decreto N°784/13).

La Unidad Turística Chapadmalal (UTCH) se encuentra sobre la Costa Atlántica de la provincia de Buenos Aires, en el Municipio de General Pueyrredón, en un predio de 75 hectáreas, a 30 km. de Mar del Plata. En pleno apogeo funcionó con 9 hoteles, con una capacidad cercana a las cuatro mil plazas, y construcciones anexas para la administración, servicios generales, espacios recreativos y deportivos y pabellones para el personal. De acuerdo a su estructura e instalaciones, los Hoteles n° 1 y 2 disponen de categoría “A”, con baño privado, organizados en 43 departamentos; y los n° 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9, de categoría “B”, tienen los baños compartidos.

Por su parte, la Unidad Turística Embalse (UTE), se ubica en el Valle de Calamuchita, en una superficie de 207 hectáreas, a 120 km. de la ciudad de Córdoba. La estructura original dispone de una capacidad superior a las tres mil plazas, con 7 hoteles y 50 casas y, al igual que la de Chapadmalal, edificios complementarios para la administración, espacios recreativos y pabellones para el personal. Los Hoteles n° 4 y 7 son de categoría “A”, también con baño privado, organizados en 43 departamentos, y los n° 1, 2, 3, 5 y 6 de categoría “B”.

La falta de mantenimiento que sufrieron ambas unidades en el último tiempo agravó las limitaciones edilicias existentes, propias de sus setenta años de antigüedad, hasta el punto que en diciembre de 2019 varios hoteles quedaron fuera del sistema de turismo social. Esta disminución de la planta hotelera, sumada a los bajos niveles de ocupación, originó que seis de cada diez empleos que dependían del turismo social dejaran de existir, lo cual motivó reiteradas protestas laborales en ambas localidades (Puntal 2019La Voz 2018).

En este marco, desde los inicios de su gestión, el Ministerio de Turismo y Deportes asumió el desafío de iniciar un proceso de recuperación de los complejos, con el propósito de alcanzar su pleno funcionamiento. Esto suponía mejoras en accesibilidad, obras generales y de mantenimiento, y comprendetodos los edificios conexos y hoteleros, incluso aquellos que se mantenían operativos en diciembre de 2019, a pesar de las deficiencias que presentaban.

Abandono edilicio, despido de personal y caída de prestaciones

En diciembre de 2019, cuando inició la gestión del Ministerio de Turismo y Deportes, 10 de los 16 hoteles que integran los complejos estatales estaban fuera del sistema de turismo social. Cinco de ellos estaban clausurados, debido a su grave estado edilicio, y otros cinco, cedidos a distintas dependencias, para cumplir con otros propósitos. En esta situación, se encontraban: el Hotel 9 de UTCH, de uso exclusivo a la Federación del Voleibol Argentino (FeVA); los Hoteles 5, 7 y 8, del mismo complejo, para uso de Gendarmería Nacional; y el Hotel 1 de Embalse, transferido a la Provincia de Córdoba. Solo tres establecimientos del complejo balneario (Hoteles 1, 2 y 4) y otros tres de la Unidad de Calamuchita (Hoteles 2, 4 y 7) se mantenían operativos y ofrecían plazas de turismo social, aunque funcionaban con una capacidad del 20%. Estas clausuras permiten tomar dimensión de la difícil situación por la cual atravesaba el área de turismo social, que, en plena crisis del 2001, había sufrido su peor momento, con la clausura de siete hoteles.

Hotel 3 de Chapadmalal. Fuente: Schenkel, 2017

Cada hotel que cierra no solo supone un incumplimiento de los objetivos con los cuales fueron creadas las unidades hace más de medio siglo, que entendían el disfrute del tiempo libre no como un privilegio, sino un derecho también de las mayorías. También implica un grave perjuicio para la propia población de Embalse y Chapadmalal. Estas localidades, de 9.107 y 4.112 habitantes respectivamente, forjaron su historia como comunidades asociadas a la evolución de estos complejos.Muchos de sus habitantes llegaron ahí al conseguir empleo en las unidades y, en actualidad, gran parte de las familias viven de los complejos, sea de forma directa,por disponer de un trabajo en la propia administración o con los concesionaros; para emprender actividades de mantenimiento y de prestación de servicios al visitante, como atención, recreación, limpieza, gastronomía y seguridad; o indirectamente, como sucede con aquellos comerciantes y trabajadores independientes, mayormente informales, que emplazan sus locales o publicidad dentro de las colonias, o en sus alrededores, para ofrecer distintos bienes y servicios.Esto explica que sus residentes definan a los complejos como “la industria del pueblo”, la “principal fuente de empleo” y “el motor de la economía local” (Schenkel, 2017).

Ahora bien, cuando se indaga en la historia de las unidades, queda en evidencia que cada complejo presenta una trayectoria particular, al igual que sus hoteles. En sus más de setenta años, cada uno de ellos ha pasado por diversas clausuras y reaperturas, para ser testigos de diferentes etapas de la historia argentina, la inestabilidad de sus políticas públicas y sus recurrentes crisis económicas.

Un análisis de la situación actual evidencia que, de las clausuras existentes, siete (Hoteles 1, 3 y 6 de UTE y el 5, 7, 8 y 9 de UTCH) fueron realizadas entre los años 2015 y 2019, mientras que, los Hoteles 6 y 3 de UTCH y el 5 de UTE, permanecen cerrados desde hace décadas.

En el caso del complejo balneario, el Hotel 6 se encuentra clausurado desde principios del 2000. Tuvo una serie de intervenciones en el año 2014, pero nunca llegó a recuperarse. Similar es la situación del Hotel 3, quepermanece cerrado desde la década del ‘90. Esel antiguo hotel infantil, estructurado en amplios pabellones para cien camas y sanitarios al fondo, con aberturas tipo ventiluz, readaptado para los Juegos Panamericanos del año 1995 en habitaciones (Figura 1). El conjunto del establecimiento se encuentra en un profundo estado de deterioro.

En la Unidad de Calamuchita, el Hotel 5 está clausurado desde 1980. La falta de custodia en el lugar favoreció un saqueo progresivo, que dejó el mismo en estado ruinoso (Figura 2). En el año 2004, la entonces Secretaría de Turismo había firmado un convenio con la Administración de Parques Nacionales (2004), a fin de ceder su uso para crear una Escuela de Guardaparques y Educación Ambiental. Sin embargo, la transferencia nunca se concretó

Puesta en valor de los complejos vacacionales

Según la Subsecretaria de Calidad, Accesibilidad y Sustentabilidad del Turismo Nacional, Inés Albergucci, a cargo el Área de Turismo Social, la recuperación de los complejos forma parte de un conjunto de medidas impulsadas por el Ministerio de Turismo y Deportes que han vuelto a posicionar al turismo social como una “política estratégica y prioritaria”. Sostiene que, por medio del turismo social, “el Ministerio busca hacer accesible el esparcimiento, el disfrute y el tiempo libre en sectores que no pueden acceder a las propuestas comerciales y al mismo tiempo, generar oportunidades de desarrollo en el territorio, que beneficie a diferentes destinos argentinos, a sus comunidades, Pymes y organizaciones de la economía social y popular”.

En este marco, asegura que la puesta en valor de los complejos contempla, en primer lugar, un proceso de recuperación edilicia, para luego, en función del avance del plan de obras, continuar con una mejora en la cantidad y calidad de las prestaciones, bajo criterios de seguridad, accesibilidad y comodidad. Para ello, el Ministerio proveerá nuevos servicios integrales de alojamiento y gastronomía, con la disposición del equipamiento necesario (calefactores, vehículos, herramientas, uniformes y maquinaria), y el diseño de una oferta de actividades de esparcimiento, a partir de intervenciones en espacios comunes (senderos, pasarelas, señalética, miradores y muelles).

Cancha de tennis recuperada en Chapadmalal. Ministerio de Turismo y Deportes.

El plan de obras comprende mejoras en accesibilidad, obras generales y de mantenimiento y conservación del patrimonio, e involucra a todos los edificios conexos y hoteleros, incluso aquellos que se mantenían operativos en diciembre de 2019, a pesar de las carencias y deficiencias que presentaban. De implementarse en su totalidad, este incorporaría 4.400 plazas en Chapadmalal, con la reapertura de sus 9 hoteles, y 3.100 en Embalse, con lo cual se integraría a sus 7 hoteles a la oferta de turismo social, además de la recuperación del conjunto de espacios recreativos, deportivos y sociales, que, al igual que los hoteles, se encontraban en un profundo estado de deterioro.

Todas estas intervenciones conllevanun trabajo articulado entre el Ministerio de Turismo y Deportes y el Ministerio de Obras Públicas y, eventualmente, financiamiento internacional a través del FONPLATA (Fondo Nacional de Desarrollo de la Cuenca del Plata). El plazo de obra previsto es de cuatro años.

Reapertura de los primeros hoteles

Para dar continuidad a las prestaciones, las obras iniciaron con aquellos hoteles que se encontraban operativos en diciembre de 2019. Los avances realizados permitieron la reapertura de estos establecimientos para la temporada estival 2021-2022,e incluso sumar el Hotel 9 de Chapadmalal, que se encontraba fuera de la oferta de turismo social.

El proceso de mejoras implicó una inversión de 960 millones de pesos, destinada a la reparación y mantenimiento de techos, la renovación de carpinterías (puertas, ventanas, barandas), pintura en interiores y exteriores, la renovación de la instalación eléctrica, la construcción de sanitarios accesibles y la refacción de existentes y la instalación de ascensores, paraque todas las personas puedan participar de dichas actividades en igualdad de condiciones.

Obras en Chapadmalal. Imagen del Ministerio de Turismo y Deporte.

Del mismo modo, la recuperación de espacios conexos, canchas y áreas recreativas, permitió el diseño de una oferta de actividades lúdicas, deportivas y culturales destinada tanto a las personas alojadas en los hoteles, como a visitantes del día y a los propios residen­tes de Embalse y Chapadmalal. Estas actividades son de acceso gratuito y buscan potenciar el uso recreativo de los complejos para ampliar su disfrute a toda la población.

Entre estas oportunidades turístico-recreativas destaca: la creación de salas de lectura; el diseño de visitas guiadas, donde se puede recorrer los hoteles y sus principales puntos panorámicos; la disposición de espacios de artesanías y producción local, canchas de futbol, paddle, vóley, rugby, tenis, básquet, además de polideportivos con un amplio calendario de eventos; el desarrollo de plazas saludables, con zonas de juegos infantiles; y la oferta de espectáculos, para todas las edades. También aparece la puesta en valor de los Museos “Eva Perón”, situados uno en cada unidad, con la recuperación de objetos y equipamiento emblemático, como el histórico bus de turismo social de los años 40 y 50.

Asimismo, en la UTCH el Ministerio sumó actividades de surf, uno de los deportes estrella de la zona; y en UTE, trekking, con recorridos autoguiados de diferentes niveles de dificultad, biciturismo, asadores y piletas, con todas las medidas de accesibilidad.

Además de las actividades gratuitas, se incorporaron opciones con costo adicional a cargo de operadores locales. Entre ellas la oferta de Embalse: una cancha de golf de 18 hoyos, para aprovechar durante todo el año, propuestas de buceo, yoga, kayak, cabalgatas, visitas al Cerro Pistarini y salidas de pesca.

“Para el poblador la Unidad es su casa”

Manuel Diez y Silvia Daria, referentes de la UTCH, con más de 35 años de servicio, hoy con funciones en el museo, destacan que este “revivir del complejo”, tienen un valor enorme para la comunidad. Manuel sostienen que, cada reapertura, “bridará, el mismo impacto laboral, social y económico, que una vez tuvo. No solo para cada trabajador, sino para toda la zona que rodea el complejo. Permitirá la apertura de negocios, polirubros, artesanías de la zona (….) Se recuperará todo el entramado económico de los habitantes, que fueron, incluso, los más afectados en la pandemia”.

Silvia destaca que, con esta actualización, puede hacderse un paralelismo con lo que fueron los inicios del complejo, allá por los años 40 y 50, cuando la unidad se convirtió en “un polo laboral indiscutible”. Señala que, en ese tiempo, “…se asentaron a vivir familias enteras que trabajaban primero en las obras edilicias y luego, con los hoteles ya en funcionamiento, como serenos, mucamas, conserjes, recepcionistas, cocineros, mozos. En ese momento, se fundaron dos barrios, Santa Isabel y San Eduardo. Hoy, en estos barrios, se pueden encontrar personas mayores de esa primera camada de trabajadores.”

Es esta historia colectiva la que hace tan gratificante para los habitantes de esta zona marítima la reapertura del servicio hotelero, con, como aclara Manuel, “el anhelo que puedan mantenerse operativos todo el año”. En este sentido, afirma, que “en la década del 90 tuvimos abiertos dos hoteles todo el año y esto permitió que cientos de compañeros se puedan jubilar con todos los años de aportes. Esto, lamentablemente, hace tiempo que no sucede”.

Obras en Embalse. Imagen del Ministerio de Turismo y Deporte.

En una misma línea, para Griselda Rey, personal de la Administración de Embalse, con más de treinta años de experiencia, la reapertura de los hoteles implica un “revivir”. Señala que “hay un sentimiento de pertenencia, de identidad, que vincula la historia de cada embalseño con el complejo (….). Con quien vos hables, el abuelo, el tío, el padre, todos pasaron por la unidad. El complejo para el embalseño es su casa (…) en él, se festejan cumpleaños, casamientos, bautismos”. Y este sentimiento de pertenencia es trasmitido incluso por los propios jóvenes: “….muchos de ellos anhelan terminar el secundario para desarrollarse laboralmente en la unidad”.

Esto explica la cantidad de gente que se congregó en la Unidad de Calamuchita el pasado 9 de octubre, cuando se reabrió el Hotel 2.Griselda relata que: “fue un momento de alegría, de satisfacción. Muchas de las personas que asistieron a la reapertura, habían sufrido las clausuras (…) habían llorado el cierre de los hoteles”.

Para acceder a la oferta de turismo social, el Ministerio de Turismo y Deportes habilitará la solicitud de inscripción por TAD (Trámites a Distancia). De este modo se podrá acceder al paquete de 6 noches en la Unidad de Embalse o Chpadmalal, donde el alojamiento es gratuito y solamente se abona la tarifa del servicio de gastronomía.

Fuente: Turismo Social, Ministerio de Turismo y Deportes, 2021.

Con prioridad a un público objetivo, el tarifario estipula: gratuidad para menores de 2 años, estudiantes y acompañantes de escuelas públicas primarias y secundarias; y un descuento del 50%, a personas e hijos/as menores de edad que perciban un ingreso mensual menor o igual a 2 Salarios Mínimos Vitales y Móviles (jubiladas, pensionadas, beneficiarias de pensiones no contributivas, en relación de dependencia, monotributistas, desempleadas, titulares de programas sociales, titulares de cobro de prestaciones por desempleo), Veteranos/as de Guerra del Atlántico Sur, personas con discapacidad y acompañante y menores de 2 a 9 años inclusive.

La pandemia: una oportunidad para el turismo social

La crisis originada por el coronavirus implicó un revivir para la política de turismo social de Argentina. La centralidad que había asumido el turista internacional, dio lugar a la del propio residente, que pasó a ser, nuevamente, un blanco destacado de la agenda pública nacional, como no sucedía desde hace tiempo.

La pandemia puso en evidencia que una buena política de turismo social no solo es necesaria sino también conveniente. La promoción de viajes a destinos nacionales, a partir de acuerdos de precios y subsidios, no solo implica un apoyo a los prestadores turísticos, y, por ende, al sostenimiento de puestos de empleo e ingresos en el territorio, también la salvaguarda de un patrimonio histórico, emblemático de la memoria colectiva, y la defensa del esparcimiento, el turismo y la recreación en sectores medios y populares, que han sido los principales afectados con la crisis y para los cuales el disfrute del tiempo libre se ha vuelto a convertir en un derecho.

 

Referencias:
Schenkel, E. (2017). Política turística y turismo social. Una perspectiva latinoamericana. Buenos Aires: CLACSO – CICCUS.
Torre, J. C. y Pastoriza, E. (2002). La democratización del bienestar. En J. C. Torres (dir.). Nueva historia argentina. Los años peronistas (1943-1955) (pp. 257-312). Buenos Aires: Sudamericana
Este artículo se publica en el marco del proyecto “Plataforma de recerca en turisme, drets humans i equitat de gènere sobre Amèrica Llatina. 2a Fase”, ejecutado por Alba Sud con el apoyo de la ACCD (convocatoria 2020).

 


 

TURISMO SOCIALIZADO

El blog de Érica Schenkel

Sobre accesos e impactos del turismo en Latinoamérica

Docente de la Universidad Nacional del Sur (UNS) e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina. Doctora en Ciencias Sociales con mención en Ciencias Políticas y Administración Pública. Es miembro de la Alianza para la Formación y la Investigación en Turismo Social de la OITS y del Grupo de Investigación en Gobierno, Administración y Políticas Públicas del Instituto Universitario de Investigación José Ortega y Gasset. Desarrolla como líneas de investigación las temáticas vinculadas al turismo en sus aspectos políticos y socio-económicos, particularmente el abordaje de la política turística y el turismo social en Latinoamérica.

En este blog abordaremos el turismo como objeto de disputa social y política desde una perspectiva latinoamericana. Partimos de considerarlo una práctica social cuyo acceso en la sociedad e impacto en el territorio resulta necesario abordarse desde los derechos humanos. Bajo este posicionamiento personal, ético y cognitivo buscamos poner en evidencia aquellas malas prácticas que surgen asociadas al desarrollo de la actividad y, al mismo tiempo, destacar las buenas experiencias que, lejos de tener el lucro entre sus objetivos centrales, se están desarrollando en defensa de finalidades sociales esenciales, en pos de un turismo más equitativo, inclusivo, responsable y sostenible.

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