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Reportaje | Turismo Responsable | Rep. Dominicana

13-12-2020

Juanillo: un pueblo bajo la sombra del desarrollo turístico

Giselle Cedeño | Alba Sud

Los habitantes de la comunidad de Juanillo en Verón Punta Cana, República Dominicana, fueron desplazados para la construcción de un gran proyecto turístico-residencial bajo la promesa de un mayor bienestar. Sin embargo, la precariedad en la que vivían se ha agravado con la pérdida de empleo a causa de la COVID-19. 


Crédito Fotografía: Nuevo Juanillo. Imagen de Giselle Cedeño.

Juanillo es una de las secciones que conforman el Distrito Municipal Verón Punta Cana, en la provincia de La Altagracia, y que, a su vez, está integrado por los parajes de Cabo Engaño, La Salina, La Cuevita y Suero. Esta comunidad se desarrolló en sus inicios a orilla de Playa Juanillo, donde sus pobladores vivían de la pesca, la cría de animales silvestres y la “siembra de conuco”, expresión local para las pequeñas parcelas de cultivo. Doña Francisca, originaria del lugar, recuerda que “comíamos pescado y teníamos conuco, yo nací y me crie ahí, en la playa”. 

Era una comunidad pobre, según relatan sus habitantes durante una visita reciente. Sin embargo, sus playas tenían un gran potencial para el desarrollo turístico, y eso fue lo que despertó el interés por impulsar un gran proyecto turístico e inmobiliario a largo plazo. En 2001 inició la primera fase del plan de desarrollo, que conllevó el desplazamiento de la comunidad de Juanillo de la orilla de la playa para dar paso a los hoteles todo incluido, proyectos residenciales, campos de golf y restaurantes, entre otros.

El nuevo barrio, donde se reubicó a sus habitantes originarios, se bautizó como Nuevo Juanillo. Para Virginia, de 83 años y residente originaria de Juanillo, este cambio supuso una mejora en sus condiciones de vida pues, según explica, ahora no tiene que ir a buscar agua a un pozo. “Aquí todo es más fácil, tengo el agua en la cocina. En Juanillo no había luz, y ahora tengo. Estoy más cómoda”. 

Pero otros miembros de la comunidad consideran que más bien les engañaron. Wenceslao, maestro en la comunidad en la que lleva doce años viviendo, así lo argumenta: “la realidad es que Cap Cana quería conseguir la playa diciendo que, si no negociaban lo desalojaban, y una vez tenían el barrio hecho (Nuevo Juanillo) entonces le ofrecían una casa, más cierta cantidad de dinero, y las personas se mudaban. Pero tampoco les dieron un título de propiedad de la casa, por lo que no tienen un documento que abale que es de ellos”.

Comunidad de Nuevo Juanillo. Imagen de Giselle Cedeño. 

Quienes vivían en la costa no fueron los únicos que sufrieron el asedio para que abandonaran sus hogares. El señor Narciso Santana, conocido como Dingo, líder comunitario, quien ha enfrentado a los abogados de la empresa desarrolladora en los últimos años en defensa de su propiedad y la de los demás moradores, llegó a la zona con su papá en 1957 para dedicarse a la agricultura. Vive en el paraje de Suero, perteneciente a Juanillo, y relata que le hicieron la misma promesa, pero para él esto no era suficiente. “Los abogados me decían: vas a tener luz, agua, teléfono, vas a estar cómodo y yo le respondía que no soy vanidoso y siempre me he aluzado con una lamparita...”. La familia de Dingo es una de las pocas que todavía queda en Suero, lo cual, según explica, ha sido una lucha dura desde que la empresa llegó en 2001, en especial porque el resto de familias vendieron su propiedad y emigraron. 

Para Dingo este supuesto desarrollo no vale el abandono de su hogar. Al negarse a vender su propiedad fue tachado de oponerse al desarrollo de la zona, pero él explica que la compañía no ha hecho nada por ellos: “Los moradores fueron quienes construyeron la escuela de la comunidad, e incluso el camino fueron los habitantes quienes lo construyeron con sus propias manos”. En mi visita a Juanillo se observa la forma de vida humilde que viven estas personas lo que me lleva a preguntar ¿Cuál es el desarrollo que ha traído estas inversiones para la comunidad local?

Nuevo Juanillo

La población de Nuevo Juanillo, que una vez fueron pescadores y agricultores, trabajaban hasta antes de la pandemia en los desarrollos turísticos e inmobiliarios, según cuenta Wenceslao. Por otra parte, unos pocos disponen de permiso y se dedican aún a la pesca, y mantienen pequeñas parcelas dedicadas a la agricultura. Nuevo Juanillo se ha convertido también en un lugar de acogida para aquellos que llegan a la zona en busca de trabajo. La mayoría de las familias se han desplazado a otras zonas en busca de mejorías. Solo queda un 10% de la población original y entre los que han llegado viven unas 47 familias en total.

El modelo de turismo en República Dominicana se ha caracterizado por una escasa integración de la comunidad. Según Oviedo García (2019) el modelo “todo incluido” lleva aparejado la obstaculización del contacto del turista con la comunidad local, lo que contribuye a excluir a la población local de la actividad turística y, en último extremo, limita los gastos de los turistas en el país y, consecuentemente, su contribución al crecimiento global de la economía del país. Hoy Nuevo Juanillo es un pueblo que vive en las sombras. La zona es más conocida por los turistas con el nombre del desarrollo turístico y pocos saben de la existencia de la comunidad, una comunidad llena de necesidades. 

Letrero entrada a Juanillo. Imagen de Giselle Cedeño. 

Miguel, quien asumió el cargo de presidente de la Junta de Vecinos en 2013, dice que lleva años luchando por lo mismo: “Esta comunidad está muy deteriorada. Las necesidades de 2013 son la mismas que afrontamos hoy, pero ahora en peores condiciones: calles deterioradas, el parque abandonado, no hay mantenimiento de las áreas comunes, no tenemos un dispensario médico… promesas y promesas por parte de las autoridades y no se cumplen”. 

Además, con el inicio de la pandemia de la COVID-19 las condiciones de vida en la comunidad empeoraron y la ayuda que han recibido ha sido insuficiente. Solo en el mes de abril las familias recibieron un bono de RD$1,500 pesos por parte del gobierno local, y hasta el mes de junio recibieron donaciones de alimentos realizadas por el Cuerpo Especializado de Seguridad Turística (CESTUR), y que fueron distribuidas a través de la Junta de Vecinos.

Otro de los cambios sufridos tiene que ver con las dificultades de acceso a la playa, que antes era su hábitat cotidiano. Para poder llegar a la playa, en la parte a la que se les permite ir, hay que seguir todo un proceso. Primero tienen que sacar un permiso, de ahí toman los datos, tipo de vehículo, número de personas, y cuando llegan a la puerta de acceso ahí deben haber recibido un correo con sus datos para que les dejen entrar. De no ser así no pueden llegar hasta unas playas, que son públicas de acuerdo a la Constitución de Republica Dominicana en su artículo 15 sobre Recursos Hídricos, donde se establece que lagos, lagunas, playas y costas nacionales son de dominio público y de libre acceso.

Al preguntarle a Francisca, de 80 años y nacida en Juanillo, cuando fue la última vez que visitó la playa donde se crió, responde: “No recuerdo la última vez que fui, tengo años que no voy… a veces me dan deseos de ir”.

Dingo comenta también al respeto: “la playa antes no tenía mucho valor, eso es ahora… Mis hijos dicen que hay un lugar donde se pueden bañar, pero no pueden llevar ni agua. Tienen que comprarlo todo allá. Yo, en esta lucha reclamando mis derechos, le dije un día a un coronel: «a Juanillo no voy porque parece que Dios le dio la playa a Cap Cana, por ahí yo no tengo nada que buscar, no pongo un pie ahí, pero por lo mío doy la vida. Y así me he mantenido desde 2001, y no he regresado a la playa de Juanillo”.

Parque. Imagen de Giselle Cedeño.

De igual manera, los habitantes de Suero, comunidad que colinda con los terrenos de Cap Cana, han visto restringido el paso a sus hogares puesto que la empresa creó una puerta de acceso restringiendo la entrada inclusive a quienes viven allí. El pasado 8 de septiembre la compañía llegó al extremo de no dejar que accedieran vehículos con materiales de construcción, lo que llevó a la comunidad a dirigirse a la fiscalía para que de una vez por todas se quitara esa puerta, por ser el único acceso que les quedaba después que todos los demás fueron cerrados. Luego de varias reuniones aún están a la espera de una respuesta.

A la par, la Asociación de Campesinos Suero Juanillo estuvo denunciando que una de las casas de la comunidad fue destruida por la compañía de Cap Cana y que las autoridades pertinentes a pesar de su denuncia no les han puesto atención y no es la primera vez que lo hacen

Reflexiones finales

La República Dominicana tiene un enorme potencial para continuar desarrollándose turísticamente, y no solo por medio de sus famosas playas, sino también a través de la creación de nuevos destinos de interés para atraer a los turistas a visitar regiones rurales del país y así expandir los beneficios del turismo hacia esas comunidades (Villareal et al., 2008). El crecimiento turístico, sin embargo, ha tenido impactos negativos, como la construcción ilegal en la línea de costa, la invasión del entorno natural y una pobre planificación territorial que ha dejado de lado las comunidades locales y la cultura (Oviedo García, 2019). Juanillo es un claro ejemplo de esto.

El turismo de enclave además genera una distribución inequitativa de los beneficios. Este modelo pone en riesgo el aspecto social, económico y sobre todo del desarrollo sustentable de las actividades turísticas en la mayoría de los países en desarrollo, incluyendo a la República Dominicana (Villareal et al., 2008). La premisa era que estas inversiones traerían mejoría a la comunidad de Juanillo y sobre todo serviría para su desarrollo han quedado atrás, y hoy son excluidos de este proyecto.

El turismo debería servir como medio para el desarrollo e integración de las comunidades y no de exclusión. En República Dominicana se ha desarrollado principalmente es sus costas y hemos de reconocer que es el motor indiscutible del crecimiento económico del país y, sobre todo, una fuente importante de empleo, pero esto debería traducirse en la mejora de las condiciones de vida de las comunidades locales. 

 

Referencias: 
Villareal, R., Van der Horts, A. (2017). «Estrategia de competitividad turística de la República Dominicana». ARA: Journal of Tourism Research. Revista de Investigación Turística, 1(1), 15-28. 
Oviedo García, M.d.l.Á. (2019). El turismo y la sostenibilidad en la República Dominicana. Relación con la reducción de la pobreza y la satisfacción del turista. (Tesis Doctoral Inédita). Universidad de Sevilla, Sevilla.
Este artículo se publica en el marco del proyecto «Plataforma de investigación en turismo, derechos humanos y equidad de género» desarrollado por Alba Sud con el apoyo de la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo (ACCD) (convocatoria 2019).

DESDE EL CARIBE

El blog de Giselle Cedeño

Sobre turismos, desigualdad y alternativas

Graduada en Administración de Empresas Turísticas y Hoteleras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), con una especialidad en Sostenibilidad y Gestión de la Calidad en Empresas Turísticas del CETT-UB. El blog pretende mostrar la realidad de los pueblos donde se han desarrollado proyectos turísticos “todo incluido” y dar voz a estas comunidades excluidas, así como hacer visibles las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras del sector. También se analizan otras modalidades de turismo responsable que puedan ser aplicadas en el marco turístico dominicano.

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