Contacto Boletín

Artículo de Opinión | Soberanía Alimentaria

13-04-2011

La contribución de la política comercial europea al desarrollo: una visión crítica

Artículo de Kai Schrader para ALBA SUD a propósito del debate suscitado sobre el impacto de la Unión Europea en diferentes países europeos y no europeos después del Tratado de Lisboa. Resumen de un Seminario internacional en Bulgaria en marzo del 2011 (1).


Crédito Fotografía: Sofía, Bulgaria. Foto de Kai Schrader

Sin duda ninguna, el comercio tiene un impacto importante sobre las actividades humanas, el comercio influye la explotación de recursos y la producción de bienes, el comercio modifica las relaciones entre individuos, sectores de la población y poblaciones, el comercio puede beneficiar y perjudicar, puede o no contribuir al desarrollo… todo depende. La política de comercio puede favorecer o impedir el desarrollo de ciertos modelos de producción, consumo, trabajo, intercambio, aprovechamiento de energía, financiero y de relaciones internacionales. Y puede apoyar o frenar, enriquecer o empobrecer individuos, grupos de personas o sectores de la población. La definición de la política de comercio de un país o un grupo de países como es la Unión Europea, es un proceso largo, complejo y es sujeto a los valores que dominan y los grupos de personas (líderes, políticos, instituciones, poderes…) que determinan y controlan su rumbo.

En un seminario internacional en Sofia, Bulgaria, los días 24 y 25 de marzo de 2011, se reunieron unas sesenta personas de organizaciones de investigación, no gubernamentales, sindicatos, activistas y de educación de Alemania, Bélgica, Bulgaria, Colombia, España, Hungría, Holanda, Italia y Zimbabwe para reflexionar y debatir sobre el impacto de la política comercial europea. En el evento quedó obvio que la Unión Europea impulsa una política de comercio neoliberal muy agresiva que tiende a reforzar la competitividad y el papel internacional de Europa, abrir paso para sus principales motores económicos -las grandes corporaciones transnacionales, las ETN- y sus instituciones financieras. Estas empresas e instituciones ponen sus banderas en los territorios recién conquistados como en el centro de Sofia donde llamaron la atención, entre muchos otros, los logotipos de Allianz, H&M, Zara, Lidl. Pero también están presentes en terrenos fuera de Europa como testimonió en el seminario Diógenes Oruejela de la Central Unitaria de Trabajadores de Colombia, donde unas 20 ETN europeas como BBVA, BP, Repsol, Telefónica etc. aprovechan y se benefician de las privatizaciones impuestas.

Los procesos que llevan a la determinación de la política comercial europea en general y de las medidas muy concretas son poco transparentes, muy complejos y no demasiado democráticos. El actual Tratado de Lisboa, en vigor desde diciembre de 2009, por ejemplo, fue elaborado por comisiones, “expertos” y delegados cuyas identidades y motivaciones no quedan relevadas. Mientras que la sociedad civil –¿quién de nosotros tiene presente los temas, agendas o políticos en Bruselas? – no está bien informada y demuestra poco interés en asuntos de política europea, los lobbies de las ETN y grupos financieros en Bruselas están bien organizadas y situadas: 15.000 (¡sic!) lobbyists buscan cada día defender “sus” intereses e influenciar “sus” políticos, conseguir ventajas para la empresa o grupo de interés que representan y que les paga. La publicación “Bursting the Brussels Bubble (Rompiendo la burbuja de Bruselas)” de Alter-EU expone esta práctica de manipular la política europea por parte de las grandes empresas.

El objetivo del seminario de dos días en Sofia era intercambiar conocimientos y experiencia concretos sobre el impacto de esta política comercial de la Unión Europea y las estrategias emprendidas por parte de las organizaciones presentes para sensibilizar a la sociedad civil y conseguir su información sobre y su participación en las negociaciones internacionales en marcha (EPAs, TLCs). Tom Kucharz de Ecologistas en Acción denunció la política neoliberal de derechas de la Unión Europea que está dispuesta a defender los intereses del gran negocio pero no los de la sociedad civil o de los y las pequeños emprendedores, minando los logros y derechos sociales, los derechos laborales, la protección del medio ambiente y la soberanía de los pueblos y estados. Así los representantes de organizaciones de Hungría y de Bulgaria describieron los impactos en la producción agropecuaria y en las poblaciones de estos países desde que forman parte de la UE: el abandono de la producción colectiva y de sustento, el cambio desde la provisión de productos elaborados hacia la provisión de materia prima, la pérdida de cultivos estratégicos y de la soberanía alimentaria. Anikó Juhász de Védegylet Egyesület informó que casi un 20% de los húngaros y húngaras ya no tienen acceso a la comida básica y que más de la mitad (56%) tienen problemas para alimentarse, en un país que hace dos décadas era autosuficiente. Y Georgi Medarov de Za Zemiata explicó el proceso de transformación de las zonas rurales en Bulgaria, donde la agricultura no logró seguir la lógica de un libre mercado, impuesto por la UE, y dejó a los y las pequeños productores sin terrenos, creó mercados ilícitos, bajó la calidad de la comida, instaló la dependencia de importaciones y minó la soberanía alimentaria y política nacional.

Y peor aún es el impacto de esta política en los países no europeos: la necesidad de crecer en el extranjero llevó a negociaciones duras, por ejemplo con países africanos (los EPAs), que amenazan la producción local, nacional y panafricana, que crean dependencia de las importaciones, que destruyen puestos de trabajo, que provocan inseguridad alimentaria permanente, que reducen los ingresos gubernamentales por vía de impuestos y que aniquilan iniciativas de integración regional, como relató Lodwick Chizarura de Zimbabwe del SEATINI-network. Y esta vuelta hacia sistemas coloniales también confirman las organizaciones de la sociedad civil en América Latina, por ejemplo en el Perú o en Colombia, donde los procesos de privatización, resultados de los acuerdos de libre comercio, fortalecen un sistema de corrupción, vulneración de Derechos Humanos, saqueo de los recursos naturales y la pérdida de biodiversidad, acompañado por ataques a los derechos básicos y la persecución de sindicalistas y otros activistas, como relató Diógenes Oruejela de la Central Unitaria de Trabajadores de Colombia. La conquista de materia prima, recursos energéticos, capitales, nuevos mercados y terrenos es un proceso devastador. Entre Argentina, Brasil y Paraguay se produce soja transgénico (de las ETN Bayer, Du-Pont Pioneer, Monsanto y Syngenta) en un área de tamaño de Alemania, principalmente para los piensos necesarios para la producción de carne en Europa, como explicó Stanka Becheva de Friends of the Earth (Bruselas), con todos sus efectos bien conocidos: deforestación, expulsiones forzadas, aplicación de gran cantidades de pesticidas, pérdida de biodiversidad, contaminación del suelo y del agua, destrucción de puestos de trabajo, violaciones de derechos humanos etc. etc.

Finalmente reflexionamos sobre los perdedores y ganadores de esta política comercial europea y concluimos que el balance depende de los indicadores que se incluyen en este cálculo, que si se toman en cuenta no sólo indicadores de crecimiento económico de unos pocos o si se incluyen también factores como la erosión de la democracia, el aumento de gases invernaderos, el aumento de la demanda por energía y las consecuentes guerras como en Libia, los devastadores efectos de las grandes plantaciones, la pérdida de la calidad de los productos etc. Nuestro papel como ciudadanos se ve reducido cada vez más al papel de meros consumidores y consumidoras – o shoppers – que parecen ser interesados exclusivamente en el coste de los productos y su disponibilidad durante todo el año y en cada región europea. El secuestro de la producción agropecuaria, su transformación y distribución por las grandes cadenas de supermercados y discounters crea dependencias nacionales y golpean su soberanía, la especulación con cultivos de alimentación básica lleva a hambrunas.

Pero hay también cada vez más individuos, grupos, organizaciones, redes que luchan contra estas tendencias y que ofrecen alternativas concretas, tanto para recuperar sus derechos democráticos a nivel local, nacional y europeo como para adquirir productos sanos y de producción sostenible. El seminario en Sofía ha demostrado que hay muchos temas por solucionar y por ende muchas maneras de lucha contra los modelos impuestos y hay diferentes capacidades e intereses, pero que tenemos un objetivo común: volver a recuperar el papel activo de los ciudadanos en la definición de una política económica, energética, financiera y agropecuaria de la Unión Europea.

 

Para la gente inquieta que quiere implicarse:

- Creating Coherence on Trade and Development:

- Seattle-to-Brussels-Network

- Enlazando Alternativas

 

Notas:

1 Seminario “Del Comercio al Desarrollo. El impacto de las políticas de comercio de la Unión Europea en Europe del Este y en países del Sur. Construyendo estrategias para la sociedad civil para fortalecer la coherencia entre las políticas de comercio y las de desarrollo”, organizado por la ONG búlgara Za Zemiata, miembro del consorcio “Creating Coherence on Trade and Development”. Este consorcio se compone de las siguientes organizaciones europeas: MAIS (Italia), BothENDS (Holanda), Campagna per la Riforma della Banca Mondiale (CRBM) (Italia), Xarxa de Consum Solidari (Catalunya), Za Zemiata (Bulgaria), Védegylet Egyesület / Protect the Future Society (Hungría) y Fair Watch (Italia). En el seminario participaban organizaciones búlgaras, de Bruselas, holandesas, húngaras, italianas, de Colombia y de Zimbabwe, por parte del Estado español había representantes de Alba Sud, Ecologistas en Acción, Entrepueblos, Observatorio de la Deuda en la Globalización, SETEM-Catalunya y la Xarxa del Consum Solidari.