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Artículo de Opinión | Turismo Responsable | España

01-06-2016

A la par que crece la industria turística, la precariedad laboral se incrementa

El Coordinador de Hostelería de la Federación de Servicios de CCOO, Antonio Ruda, describe el deterioro que se ha producido en las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras en el sector de la hostelería. 

La industria turística española finaliza el año 2015 con récord de pernoctaciones, registrando las cifras más elevadas desde 1999, año en el que el INE comenzó a analizar estadísticamente este dato. Los indicadores turísticos incrementan todos los parámetros con respecto a 2014: crecimiento del 6% en viajeros, del 4,38% en pernoctaciones y el empleo en subsector de alojamiento reglado, ha crecido un 2,97%. Los ingresos por turistas extranjeros suponen un total de 63.657 millones de euros hasta el mes de noviembre, un 6,43% más que en el mismo período de 2014, el mejor dato de la serie histórica. La rentabilidad del sector hotelero también ha aumentado en España durante el 2015; así la facturación media diaria de los hoteles por cada habitación ocupada (ADR) ha sido de 76,99€, con una subida del 5,46% con respecto al año anterior, y el ingreso medio por habitación disponible (RevPAR) ha alcanzado los 47,05€, un 10,90% más que hace un año.

Por el contrario el empleo crece por debajo del resto de indicadores turísticos y el que se crea sigue siendo precario, parcial y sin derechos. El empleo en el sector hotelero aumenta menos que el resto de las variables turísticas. Las cifras indican que tan sólo lo hace en un 2,97% en comparación con el año 2014, y donde habría 5.480 personas más trabajando que hace un año. La media de empleo en el subsector de hoteles en España durante el año 2015 ha sido de 189.915 trabajadoras y trabajadores.

De estos datos se desprende que la industria turística está generando contratación, pero ésta está por debajo del crecimiento real del turismo. A su vez, dicho empleo es precario, temporal, parcial y de bajos salarios, con un alto porcentaje de prácticas fraudulentas que enmascaran largas jornadas con contratos a tiempo parcial, a costa de destruir empleo estable, de calidad y a tiempo completo. Según datos de la EPA, el 56,41% de los trabajadores y trabajadoras del sector tienen un contrato indefinido y el 43,59% lo tienen temporal. A su vez el 77,23% de los contratos indefinidos lo son a tiempo completo y el 22,77% a tiempo parcial. En el contrato temporal la parcialidad es aún mayor y el 40,47% de ellos lo son de esta modalidad, siendo el 59,53 % restante a tiempo completo.

Es una realidad incuestionable que una parte muy significativa de los contratos de carácter temporal están en fraude de ley. Son contratos realizados con una duración temporal, pero que en realidad están cubriendo una necesidad permanente, e incluso los que están cubriendo una necesidad temporal no están respetando los requisitos exigidos para la celebración de los mismos, ya que se llaman de formar periódicas para cubrir las temporadas alta desde el punto de vista turísticos por lo tanto su modelo contractual debiera de ser de fijo discontinuos. Es especialmente significativa a la par que preocupante la contratación de jóvenes trabajadores. La mayoría de estos nuevos contratos son de carácter formativo, formativos como vía para acceder al mercado de trabajo. La población joven de 16 a 19 años está siendo eventual entre el 80% y el 90%, de 20 a 24 el 60% son eventuales. Nuestra sociedad cuenta con jóvenes muy preparados y no se puede permitir desperdiciar su formación, por ello se incide en la necesidad de que los empleos que ocupen sean acordes a su cualificación. Las mujeres alcanzan en el sector un 31% de eventualidad, los inmigrantes la multiplican por dos.

Este tipo de contrato, que como hemos visto anteriormente es el más utilizado por los empresarios del sector actualmente, supone que las personas que acceden al mercado laboral lo hagan de una forma precaria y sin apenas derechos, lo que se viene denominando trabajadores y trabajadoras pobres, personas que aunque consiguen un trabajo, debido a sus condiciones laborales y bajos salarios, no les permiten tener satisfechas sus más elementales necesidades

Otra fuente de fraude, que busca aumentar la “flexibilidad”, es el fenómeno que denominamos “falsos autónomos”, trabajadores y trabajadoras que son obligados, a darse de alta en el régimen de autónomos para que aquellos corran con el coste de la cuota de Seguridad Social. También se ha de destacar el abuso de los contratos formativos en fraude de ley, tanto en prácticas, como el de becarios.

En definitiva, una realidad que debe cambiar, que exige, de una parte un cambio cultural en una parte muy importante del sector empresarial y de otra, un cambio en materia laboral, que reclama como primera medida la derogación de unas reformas laborales, nocivas para el empleo, en materia de derechos y absolutamente letales para el desarrollo económico del país.

 

Publicado originalmente en la Web de la Editorial Bomarzo el 30 de mayo de 2016

 

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