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Especial Brasil 2014: El campeonato de la desigualdad | Turismo Responsable

11-06-2014

Luana Xavier: No hay dudas que la represión que ejercerán durante la Copa Mundial de Fútbol será mucho mayor que la de 2013

Rogéria Araújo, miembro de la Red Jubileo Sur Brasil, entrevista a Luana Xavier Pinto Coelho, asesora jurídica de la ONG Tierra de Derechos sobre los aspectos más controvertidos de este campeonato.


Crédito Fotografía: Fotografía extraída de la Web Padres casados.

¿Copa para quién? Las respuestas a esta pregunta siguen latentes a pocos días del comienzo del mundial y, ciertamente, se reflejará en las calles. No hay dudas. La llegada de la Copa Mundial de Fútbol a Brasil sirvió para que se pongan en marcha proyectos de higienización de las ciudades. Remociones, vendedores ambulantes con prohibición para trabajar, movilidad urbana comprometida. Ése es el panorama.

En entrevista con la Red Jubileo Sur Brasil, Luana Xavier Pinto Coelho, asesora jurídica de la ONG Tierra de Derechos, habla de los derechos a la ciudad que fueron violados en forma intransigente, con decisiones que se tomaron lejos de la opinión y la consulta a la población brasilera.

La abogada también habla de la fuerza de los movimientos sociales, de las movilizaciones que están por llegar acompañadas de fuerte represión durante la Copa, y sobre el verdadero legado dejado por el Mundial.

La Red Jubileo Sur Brasil publicó el cuadernillo ¿Copa para qué (quién)? ¿Quién va a pagar la cuenta?, en el que se desmienten datos oficiales dados por el Gobierno referente a los gastos públicos.

 

En este contexto de megaeventos y megaproyectos, para usted, ¿qué lastima más los derechos de la ciudadanía brasilera?

La manera en cómo el capitalismo contemporáneo traduce la capacidad de transformar todo en mercadería, las ciudades -locus necesario de la convivencia y ejercicio de derechos- pasan a ser lugares donde se realizan negocios, negocios que florecen durante los megaeventos, que son utilizados como la disculpa perfecta para legitimar toda clase de abusos, violencia y degradación de la ciudadanía brasilera.

En este contexto, es posible darse cuenta que, por más que hayamos avanzado en los debates y hasta garantizado, en cuanto derecho, la participación popular en la gestión de las ciudades, se observa que la toma de decisiones cuando se involucra a megaproyectos no pasa por estas esferas participativas o paritarias construidas a partir del modelo de democracia participativa diseñado desde la Constitución de 1988, sino que está cada vez más en manos de pocos, en las manos de los grandes representantes de los intereses del capital internacional.

Estando la toma de decisiones anclada solamente en los intereses que garantizan la acumulación capitalista, la violación de derechos de la ciudadanía brasilera se sentirá en niveles muy diferentes, desde la forma de apropiación del mercado inmobiliario de las tierras ocupadas por comunidades de bajos ingresos a través de procesos masivos de remoción, hasta el cambio de nuestra legislación para permitir ganancias privadas durante el megaevento en detrimento de las posibilidades de ganancias para los trabajadores brasileros.

¿Como evalúa usted el papel de los gobiernos ante todo esto, ya que los gastos públicos de la Copa sobrepasaron ya los límites estimados por el propio gobierno?

El “gobierno” o el “Estado” no puede ser encarado como algo ajeno a la sociedad, o separado de ésta. Los mismos intereses en disputa en la sociedad se encuentran también en la estructura estatal, impulsados por el modelo vigente de financiamientos de campañas políticas, que hace que el interés del gran capital esté muy bien representando en los espacios gubernamentales.

En relación con los gastos de la Copa, es nítida la vinculación de varios gobiernos, sean ellos municipales, estaduales, hasta los grandes contratistas o empresas de la construcción civil, en un proceso que Raquel Rolnik [Relatora Especial de la ONU por el Derecho a la Vivienda Adecuada] ha llamado “neoliberalismo de estado”, o sea, el propio poder público saca –en los procesos expropiatorios– para darle a la iniciativa privada el patrimonio común. Es difícil disociar los intereses públicos de los privados en este contexto, que se encuentran hoy en perfecta simbiosis.

Hay un cuadro visible de remociones y “limpieza social” –que ya era real– pero que se intensificó con las obras para el mundial. ¿Cómo se sitúa en todo esto el Estatuto de las Ciudades y la actuación de los movimientos y de la sociedad civil?

La Copa Mundial de Fútbol, en varios momentos, fue otro argumento de legitimación apuntando a autorizar, o mejor, acelerar los procesos violadores, mas que un elemento nuevo causador aislado de las violaciones. Muchos proyectos que están siendo realizados en este período fueron sacados del cajón, pues el momento simbólico de un megaevento, autorizado por el ideario estético de la “sociedad espectáculo”, garantiza ganancias extraordinarias en la actual forma de acumulación capitalista. Creo que esta coyuntura generó profundas reflexiones en los movimientos sociales y organizaciones que discuten históricamente la pauta urbana, que lucharon y todavía luchan por la efectivización del Estatuto de la Ciudad.

Los principios contenidos allí, como la consulta previa a las poblaciones afectadas, la regularización de la tierra en detrimento de la remoción, los instrumentos que combaten la especulación inmobiliaria, no se logran efectivizar. La presión del mercado sobre la decisión política acerca de las características que nuestras ciudades deben tener, en vez de enfriar el cambio conceptual de gestión (pues vivimos en la era de la gestión democrática), ha ganado cada vez más fuerza, en la medida que aumentan los lucros del mercado inmobiliario. Entonces, ¿dónde se sitúan los idearios de los movimientos urbanos? Creo que si hay una ganancia enorme en todo este proceso, es en términos de un recalentamiento de las luchas en las calles, de los procesos de acción directa, tales como las ocupaciones y protestas, que traducen la disputa concreta por la efectivización de la función social de la propiedad urbana y por el derecho a la ciudad para todos.

En relación con la preparación y estrategias de los Estados para contener las manifestaciones populares, sin contar que ya había todo un aparato logístico para efectivizar las remociones... ¿Es posible que tengamos un escenario de mayor represión policial que en la Copa de las Confederaciones?

Desde 2013 las fuerzas de seguridad ya concentraron esfuerzos en mapear a militantes, líderes de movimientos y grupos que han liderado protestas en el país, con el propósito de intentar desarticular o debilitar a esos grupos. Pero más allá de esto, el propio gobierno anuncia inversiones de 2 mil millones de reales en seguridad pública, y todo ese valor, ciertamente significa una sofisticación tecnológica pensada para la represión de las protestas y el “control” de aquéllos que sean identificados como opositores.

No hay dudas que la represión que ejercerán durante la Copa Mundial de Fútbol será mucho mayor que la de 2013, pues está la imagen del país en juego, en el momento en que todos los medios de comunicación internacionales tendrán los ojos orientados hacia Brasil. Un actor que estará en campo para sumarse a las fuerzas de seguridad es el Ejército Brasilero, especialmente entrenado para combatir al “terrorismo”. Si el escenario es de guerra, alguien tiene que ser el enemigo, o las “fuerzas opositoras”...

Sobre el derecho a la ciudad y demás derechos urbanos que están siendo violados, ¿es posible vislumbrar qué panorama, en estos aspectos, tendremos después de la Copa Mundial de Fútbol?

Pienso que tenemos un momento de crisis, de crisis profunda de las banderas tradicionales de la reforma urbana, pues a pesar de todo el avance legislativo, y todas las conquistas de los movimientos urbanos reflejados en documentos como el Estatuto de la Ciudad, nada de las directrices allí contenidas fueron respetadas, ni siquiera consideradas en la definición de las obras de la Copa, de las prioridades para la movilidad urbana, presentada tanto por el gobierno como uno de los legados, sin mencionar todas las demás intervenciones e inversiones.

El desafío será colocar la pauta de la ciudadpara todos en el centro del debate, en una coyuntura en que existe una gran legitimación social de los procesos de higienización, reforzada por los grandes medios de comunicación. Desgraciadamente asistimos también, en este escenario, a una fuerte movilización de sectores conservadores contrarios a los procesos de inclusión, que se articulan para mantener o avanzar en la segregación social del espacio urbano.

¿El momento es de fortalecimiento para los movimientos sociales?

Creo que el recalentamiento de la política, en el sentido de fortalecimiento de las luchas en la calle, es ciertamente una ganancia en este proceso para todos los movimientos, a pesar del aumento del recrudecimiento de la criminalización. Pienso que los movimientos sociales lograron nuevas formas de articulación e interacción, como por ejemplo los comités populares de la copa, que fueron lugares de debate de una pluralidad de actores, con las más diversas banderas, y esto también suma y fortalece la lucha.

 

Entrevista publicada en Portal Popular da Copa e das Olimpíadas el 2 de mayo de 2014. Traducción de Daniel Barrantes (barrantes.daniel@gmail.com). Editada en el marco del acuerdo de colaboración entre Jubileo Sur Américas y Alba Sud.

 

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