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Artículo de Opinión | Turismo Responsable | Cataluña

11-11-2013

El turismo rural comunitario de América Latina busca alianzas en Cataluña

Ernest Cañada & Mariona Ortiz | Alba Sud

Entre el 20 y el 29 de octubre tuvo lugar en Cataluña un encuentro promovido por Alba Sud, que reunió a representantes de ocho tour-operadoras comunitarias del Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Brasil, Argentina, Chile, Ecuador y Bolivia. 


Crédito Fotografía: Madelyn Castro, de ACTUAR, durante el Workshop del 25/10/2013. Foto de Carles Arias (Alba Sud).

Bajo el título “La comercialización del turismo rural comunitario en América Latina”, la iniciativa sirvió para promover el intercambio de experiencias y fortalecer los vínculos comerciales entre operadoras de turismo comunitario latinoamericanas y agencias de turismo en Cataluña [1]

La comercialización pieza clave

Los últimos años muchas iniciativas comunitarias han hecho importantes esfuerzos para mejorar sus infraestructuras y capacitarse para llevar a cabo actividades turísticas. Pero los resultados no siempre han sido exitosos. Una de las principales dificultades para estas experiencias ha sido conseguir un flujo suficiente de visitantes que compensara económicamente las inversiones. Aún así, también es cierto que son numerosas las organizaciones campesinas y/o indígenas que están consiguiendo complementar y ampliar sus ingresos a través del turismo, tal y como detallaron los representados de las ocho tour-operadoras participantes al encuentro que tuvo lugar en la Casa de Cultura de Sant Cugat del Vallès el lunes 21 de octubre. 

Hay comunidades y cooperativas que han conseguido vender su oferta directamente, tanto a la población de sus países como a extranjeros que se encuentran de visita. En este sentido, Flora Acevedo, profesora de la Carrera de Turismo Sostenible de la Universidad Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) y representante de la tour-operadora Exode-Nicaragua, insistió en no perder de vista la importancia del mercado nacional para la consolidación del turismo rural comunitario (TRC). Porque “es una clientela cercana, que puede venir durante buena parte del año y que puede establecer relaciones de complicidad con muchas iniciativas, comprándoles también sus producciones, además de hacer turismo”, explicó. 



Panorámica del Workshop celebrado en el CETT el 25/10/2013. Foto de Carles Aries (Alba Sud).

En otros casos, las comunidades campesinas o indígenas han intentado llegar a acuerdos con tour-operadoras o agencias convencionales. Al principio no fue fácil, por el mismo funcionamiento de muchas empresas privadas que no respetaan los acuerdos y formas de funcionar de las comunidades, o porque no entendían la singularidad de esta oferta y no sabían como venderla a sus clientes. O por las mismas dificultades logísticas de algunos proyectos de TRC que tienen un acceso dificultoso o muy caro. Sea como fuere, para la consolidación de la comercialización de este tipo de oferta comunitaria ha sido necesario disponer de estructuras comerciales propias o alianzas estables con algunas empresas de confianza. 

En algunos países las redes de coordinación de diferentes iniciativas comunitarias han jugado directamente un papel protagonista en la puesta en marcha de nuevas formas de comercialización. Es el caso, por ejemplo, de la Red Tusoco, de Bolivia, tal como explicó su coordinador, Sandro Saravia. En otros países, las necesidades de la gestión cotidiana del turismo ha llevado las comunidades a crear sus propias empresas, con autonomía en la gestión pero bajo su control estratégico, como la empresa Runa Tupari, de Ecuador, vinculada a la Unión de Organizaciones Campesinas Indígenas de Cotacachi (UNORCAC). Christian Garzón, su gerente, explicaba que “esta división de estructuras, siempre bajo control político de la UNORCAC, les había permitido crecer e incrementar su volumen de ventas”. Otra de las formas de comercialización ha sido protagonizado por algunas ONG, que han asumido como parte de sus funciones las tareas de comercialización del TRC. Es el caso de Travolution en Chile, como relató su responsable comercial José Gerstle. Finalmente, en otros lugares las comunidades organizadas han podido construir alianzas con empresas privadas con las cuales han establecido relaciones de confianza que les ha permitido trabajar a largo plazo. Esto pasa, por ejemplo, en El Salvador, donde la tour-operadora familiar Toururales ha establecido una alianza con Mesa Nacional de TRC de este país y se encarga de organizar circuidos turísticos involucrando a varias iniciativas, tal como explica Roxana Flamenco, su propietaria. 

Una apuesta por el control comunitario 

Durante las presentaciones públicas de las diferentes tour-operadoras latinoamericanas quedó claro que el concepto de turismo comunitario común a todas las experiencias incluía como pilares fundamentales la voluntad de control de la actividad turística por parte de las comunidades, que se organizan de maneras diversas según los lugares, y la preservación de su riqueza natural y cultural. “El TRC ha ayudado a las poblaciones a tener un control efectivo sobre el territorio y sobre los recursos”, valoraba Rosa Maria Martins, de la Red TUCUM de Brasil. “Mucha gente se veía obligada a vender las tierras por la presión de las grandes empresas y por la dificultad de ganarse la vida sólo con una actividad productiva”. 

Con las iniciativas de TRC, por un lado se ha conseguido diversificar las actividades productivas y complementar los ingresos tradicionales vinculados a la agricultura, la ganadería, la pesca, la artesanía o la gestión forestal y, de la otra, se está extendiendo un modelo que procura explotar los recursos buscando la sostenibilidad y el cuidado del entorno. Cómo explicaba Madelyn Castro, representante de la organización costariqueña ACTUAR: “Los proyectos de turismo rural comunitario surgen de la necesidad de generar alternativas para sobrevivir en contextos de pobreza pero siempre son una actividad complementaria a las otras actividades cotidianas del campo. Es el turismo quien se adapta al entorno y no el entorno que cambia debido al turismo”.

Por otro lado, a la vez que las poblaciones han desarrollado una conciencia medioambiental más fuerte, también han empezado a desarrollar alternativas más justas ante el modelo de desarrollo actual. Así, “la mayoría de proyectos reinvierten las ganancias en beneficio de la comunidad y están fortaleciendo el tejido social y el capital humano”, explicaba Sandro Saravia de la Red TUSOCO, de Bolivia. La formación técnica y política está también presente en muchos de los proyectos de TRC como una manera de aumentar la calidad del producto que ofrecen pero también de dar formación a la población local. Esto, sumado a la revalorización de la propia cultura, ha comportado un aumento de la autoestima individual y colectiva. Es especialmente relevando el impulso que ha dado el TRC a la mejora de las condiciones de vida de las mujeres, “que son quienes principalmente sostienen este tipo de proyectos y más se benefician”, tal como argumentó Flora Acevedo



Sandro Saravia de la Red TUSOCO de Bolivia durante el Workshop del 25/10/2013. Foto de Carles Aries (Alba Sud).

Uno de los grandes atractivos de este tipo de oferta es que los visitantes pueden conocer de la mano de la gente que vive y trabaja en las zonas rurales sus entornos naturales, los trabajos cotidianos a que se dedican, las diferentes expresiones culturales. O bien pueden acceder a lugares poco frecuentados, lejos de la oferta tradicional. Además el turista sabe que buena parte de sus gastos quedan en manos de la población local, y los ingresos se redistribuyen mucho más que con las ofertas tradicionales. Esta voluntad de ampliar el número de personas que se benefician lo explicitaba claramente Christian Garzón, de Runa Tupari, del Ecuador, cuando defendía “que los turistas no se concentren en unas pocas comunidades y casas, sino que muchos pocos turistas se distribuyan a cada vez más lugares”, facilitando así que esta vía de diversificación económica no quede limitada. 

La necesidad de clarificar

Un miembro del público de las jornadas que se hicieron en Sant Cugat cuestionó si no había demasiados parecidos entre estas formas de hacer turismo y las accionas solidarias, y si no hacía falta más clarificación. En este sentido, es cierto que tradicionalmente algunas ONG europeas y norteamericanas han organizado viajes solidarios para conocer y visitar comunidades rurales de América Latina, como forma de sensibilización y expresión de compromiso con estas. Sin negar la importancia, o la de varias formas de voluntariado, que entre otros cosas también ha ayudado a las comunidades a formarse en la atención a sus visitantes, los participantes del encuentro coincidieron a valorar que la construcción de alternativas económicas que ayuden a diversificar los ingresos de las familias rurales no podía depender de este tipo de propuestas, que inevitablemente son muy pequeñas. Y por otro lado, Roxana Flamenco, gerente de Toururales, afirmaba que “no se puede ser sujeto permanente de la solidaridad de otros”. Por lo tanto, si algunas comunidades adoptan esta vía económica no puede ser vendiendo pobreza, sino en base a una oferta interesante y atractiva en sí misma. Y esto implica asumir el reto de construir estructuras comerciales que puedan generar alternativas económicas reales, sin que las comunidades pierdan capacidad de control sobre esta actividad. 

 

Ampliando vínculos en Cataluña

Uno de los objetivos del encuentro de tour-operadoras comunitarias ha sido fortalecer los lazos comerciales de los proyectos de turismo rural comunitario con agencias de Cataluña, tal y cómo han hecho a otros países, como Alemania, Holanda, Inglaterra o Francia. Para facilitarlo, el día 25 de octubre se organizó un Workshop a la Escuela de Turismo y Hoteleria de Barcelona (CETT-UB), promovido por Alba Sud, la Unión Catalana de Agencias Especializadas (UCAVE) y el mismo CETT, al que asistieron 14 agencias, mayoritariamente de pequeñas dimensiones. 

El Encuentro también ha servido para dar a conocer entre los estudiantes de turismo del CETT y del IES Escuela de Hoteleria y Turismo de Barcelona, como funciona el TRC y cómo hacen las comunidades para incorporar este nuevo tipo de servicio entre las actividades económicas tradicionales. Así mismo se han establecido canales para que estudiantes del CETT puedan hacer prácticas o sus trabajos de final de carrera con las tour-operadoras comunitarias latinoamericanas.

Finalmente, la visita a diferentes entidades, ayuntamientos y empresas de todo Cataluña (Sant Cugat, Granollers, Olot, Sant Sadurní d'Anoia o El Vendrell), ha permitido establecer una serie de complicidades con profesionales que pueden asesorar y fortalecer la capacidad de comercialización del TRC. 

Notas: 


[1] La iniciativa es parte de un proyecto gestionado por Amanecer Sur en consorcio con la Escuela de Turismo y Hoteleria (CETT-UB), Èxode Viatges, TOSCA, el Ayuntamiento de Sant Cugat y el apoyo de la Diputación de Barcelona. Se ha beneficiado también del apoyo de la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo (ACCD) por medio de un proyecto de cooperación orientado al fortalecimiento del turismo rural comunitario en El Salvador, co-ejecutado con Fundación PRISMA.

Artículo publicado originalmente en catalán en el semanario Directa, núm. 337, del 06/11/2013 al 12/11/2013. Traducido al castellano por Alba Sud. 

 

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