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Entrevistas | Recursos Naturales y cambio climático

29-06-2013

"No solamente debemos cambiar de estructuras, necesitamos cambiar también de cultura energética"

Llorenç Planagumà | Alba Sud / CST

Entrevista a Juan Vicente Barcia, coordinador de la Plataforma para un Nuevo Modelo Energético, que agrupa a más de 150 organizaciones sociales y cientos de personas en distintos puntos de España. 

La Plataforma para un Nuevo Modelo Energético agrupa desde la base a personas, colectivos sociales, organizaciones ambientales, sindicatos, organizaciones empresariales y partidos políticos por la defensa de un cambio en el modelo energético, basado en el ahorro, la eficiencia, las energías renovables y la soberanía. Tiene como objetivos ejercer presión sobre el gobierno español para frenar la irracionalidad de las normativas energéticas y romper la barrera informativa impuesta por los medios de comunicación que, en manos del lobby energético convencional, han trasladado eficazmente a la ciudadanía que las energías renovables son caras e ineficientes.

La Plataforma entregó su documento fundacional al Ministerio de Industria, y visita a todos los Grupos Parlamentarios y partidos políticos de ámbito nacional y europeo con el fin de dar a conocer sus propuestas y demandas. También es parte de luchas de base en defensa de un nuevo modelo energético y realiza gran cantidad de acciones informativas a la ciudadanía, en el desarrollo de una comunicación ambiental y de fortalecimiento del tejido social.

Este tipo de organizaciones con el apoyo de la ciudadanía son fundamentales para plantear y crear un futuro más sostenible. La “batalla” por la energía va a ser clave en los próximos años: cómo gestionamos el decrecimiento energético, y por tanto consumista, cómo lo socializamos, cómo la obtenemos de manera respetuosa, son algunas de las cuestiones en las que se dirime nuestro futuro común. Una de las personas que nos puede ayudar a comprender hacia dónde vamos y como se plantea la lucha en estos asuntos es, sin lugar a duda, Juan Vicente Barcia, activista desde hace años a favor de una nueva cultura energética.

¿Como nace la Plataforma para un Nuevo Modelo Energético?

La Plataforma nace a partir de la huelga de hambre de Ángel Vadillo (alcalde de Alburquerque, en Badajoz), quien pedía justicia para su pueblo, que se había empeñado en la instalación de una serie de instalaciones solares como alternativa al fuerte desempleo que padecía. Algunas personas y colectivos nos fuimos acercando para saber más de su situación. Estuvo abandonado de todos, salvo de los suyos, del 15M y de algunas personas que proveníamos de los movimientos sociales y del sector de las renovables. Según pasaban los días las posibilidades de Vadillo se agotaban, así que finalmente montamos un gran acto de solidaridad al que acudieron más de 2.000 personas, que clamaron por un nuevo modelo energético, porque se hiciera justicia con Alburquerque y que pidieron al alcalde que pasados más de 90 días abandonara su huelga de hambre. Finalmente, en aquel acto, Vadillo anunció el fin de su huelga de hambre, tras el compromiso que adquirimos de crear una plataforma en defensa de un nuevo modelo energético.

¿La transición hacia un nuevo modelo energético pasa por la denuncia y la lucha frente a las injusticias ambientales y sociales del oligopolio energético?

Es necesario y urgente desandar la opacidad histórica del sector energético. Esto se debe hacer al menos por dos motivos. Uno que guarda relación con el imperativo de justicia y resarcimiento, y que debería culminar en un juicio social a propósito de una de las mayores estafas que hemos sufrido en nuestra historia reciente. Quiero recordar que al menos 3.200 millones de euros pagados de más a las grandes eléctricas ya son irrecuperables porque la petición que debía de haber cursado el Gobierno de devolución de ese dinero ha prescrito. Desde la Plataforma ya hemos pedido a la Fiscalía Anticorrupción que investigue esta dejadez gubernamental por sí fuera constitutivo de delito. Por otra parte, es imprescindible trasladar a la sociedad una valoración del legado del actual modelo energético en materia de destrucción ambiental, violación de derechos humanos y erosión de la democracia, con el fin de crear un nuevo modelo energético que no repita los mismos terribles errores.

¿Estamos gobernados por los balances de las empresas energéticas y sus planes estratégicos a cuatro años vista?

La conexión entre la esfera política y las grandes compañías del ramo han generado un marco energético absolutamente medieval, donde los señores feudales de la energía mediatizan y dictan las órdenes al gobierno de turno. Esto es lo que ha pasado con Sebastián y Soria. Las declaraciones del presidente de UNESA (patronal oligopólica del sector eléctrico español) a favor de la reforma del sistema energético que prepara el Partido Popular antes de que se haga público, son una muestra más dentro de una historia llena de complicidades e intereses compartidos. La máxima de estas empresas es concentrar los flujos energéticos para seguir concentrando astronómicos beneficios, mientras la balanza comercial española se desequilibra de manera brutal por los 45.000 millones de euros que se despilfarran anualmente en la importación de recursos energéticos. Se oponen al desarrollo de las renovables porque les son más rentables las fósiles y la nuclear, aunque ello signifique romper nuestra economía, destruir nuestro planeta y generar un contexto permanente de inseguridad socio sanitaria, como ocurre con la nuclear o el fracking.

¿El cambio de modelo energético vendrá desde abajo solamente o con alianzas con representantes políticos?

Nunca nos han regalado ni un solo diálogo, ni una sola negociación. La Plataforma es un movimiento social de sinergia, cuyo discurso se basa en su acción. Ellos tienen dinero, tienen el poder institucional, tienen los medios generalistas de comunicación. Nosotros debemos ser más inteligentes, mejor pedagogos. Tenemos que luchar, que tejer, y hacer valer que tenemos una alternativa que da viabilidad a nuestra causa. Quien quiera luchar de manera sincera por un cambio sustancial, real, de modelo energético será bienvenido. La Plataforma es una realidad social diversa, plural, una película compartida a través de un protagonismo múltiple y compartido.

¿Las grandes empresas energéticas españolas se tendrían que expropiar por parte del Estado como ocurre en algunos países de América del Sur? ¿Y si fueran públicas serían realmente garantía de avance hacia el cambio de modelo energético?

Mi opinión personal es que los derechos esenciales, como el de la energía, deberían estar alejados de un capitalismo bulímico y enfermo de sí mismo, e incapaz de pararlo o regularlo. Creo en un sistema energético descentralizado y distribuido, donde la soberanía ciudadana transforme al consumidor en productor de una parte importante de su propia energía. No solamente debemos cambiar de estructuras, necesitamos cambiar también de cultura energética, renunciar al hiperconsumismo y reducir el consumo de cosas innecesarias, que nos hace ignorar la responsabilidad humana y ambiental de consumir gas, petróleo, carbón o uranio.

¿Cómo se pueden conectar diferentes luchas cuyo objetivo es crear una sociedad mas justa? ¿Es necesaria cierta organización?

La energía es una palanca de cambio social y político, porque esta cuestión, la energía es y ha sido central en la estructuración de la política geoestratégica del mundo, tal como lo conocemos. No puede haber movimientos horizontales sin organización, y no podemos ceder el concepto de organización a quienes lo han convertido en sinónimo de burocracia, aparato, o estructura de manipulación, cooptación o alienación. Considero imprescindible generar redes y lugares de coordinación efectivas. Creo que estamos lo suficientemente maduros como para no repetir sectarismos, ni tactismo, ni luchas por el liderazgo que no produce ese cambio tan necesario. Es el momento de la lupa y del catalejo. Perdido el Norte, la sociedad activa debe ser la brújula que busque el nuevo Sur: ternura de los pueblos y poder humano y descentralizado para generar un nuevo contrato social entre nuestra especie y el medio.

Vamos a decrecer sí o sí, ¿cuál es la mejor receta para adaptarnos a este decrecimiento?

Desnudarnos de una cultura que se basaba en la falacia del falso infinito. Asumir colectivamente la incertidumbre que ha significado despertarnos de un sueño, el capitalista, que nos proponía el reparto de las migajas del saqueo del planeta. A partir de ahí, buena parte del proyecto de transformación se debe basar en la creación de una sociedad de solidaridad  y cuidados, paralela a la selva darwiniana que nos ha preparado esta tropa de depredadores de la conciencia. La soberanía energética, la soberanía alimentaria, la educación y la vivienda serán, lo son, las trincheras en las que luchar y construir alternativas. Tenemos el conocimiento, tenemos la voluntad, afilemos nuestra inteligencia y seamos incontenibles.

 

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