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Entrevistas | Construcción de paz y DDHH

08-02-2011

El terrorismo de Estado es una política del gobierno

Entrevista con Yuli X, exiliada de Honduras refugiada en el algún lugar de Centroamérica, sobre el estado permanente de violación de los derechos humanos e impunidad que se vive en Honduras. Realizada por Giorgio Trucchi, corresponsal de la Rel-UITA en Centroamérica y colaborador de ALBA SUD.


Crédito Fotografía: Giorgio Trucchi / Rel-UITA

La persistente violación de los derechos humanos y la impunidad de la que gozan los aparatos represivos -legales e ilegales-  en Honduras ha sido ampliamente denunciada y comprobada por instituciones de derechos humanos nacionales e internacionales. Según estas organizaciones serían casi 200 las personas que tuvieron que salir del país debido al peligro que corren sus vidas por la persecución política.

En algún lugar de la región centroamericana donde se encuentra exiliada, Sirel conversó con Yuli, cuya identidad real se mantiene en el anonimato por razones de seguridad. Yuli una de las personas que han sufrido en carne propia la violencia y la represión desatadas después del golpe de Estado.

¿En qué trabajaba en Honduras?

Trabajaba con una organización de derechos humanos y era ejecutora de proyectos, específicamente en el tema de la violencia de género y los femicidios. También soy parte de una red de mujeres que trabaja en las comunidades y soy promotora legal.

¿Por qué tuvo que abandonar su país?

El golpe de Estado vino a agudizar la situación de persecución y violencia en todo el país, sobre todo contra las mujeres. Hay un odio que se manifiesta claramente cuando nos capturan. Se ensañan contra nuestros cuerpos. Junto a otras defensoras de derechos humanos nos comprometimos con la tarea de organizar la resistencia en nuestra comunidad y denunciar la ilegalidad del proceso electoral de noviembre de 2009. Además, seguimos denunciando la profundización de la violencia de género y el aumento de los femicidios en la comunidad. Como defensoras de derechos humanos no podíamos quedarnos calladas.

¿Cuál fue la respuesta de los aparatos represivos?

A partir de ese momento comenzaron las amenazas y la persecución. Nos tomaban fotos en las movilizaciones, cuerpos paramilitares llegaban a la comunidad a buscarnos y fuentes fidedignas nos avisaron que estábamos en una lista negra. Ante esta situación abandonamos nuestras casas y nos escondimos. Sin embargo, a mis dos compañeras les asesinaron el marido y una sobrina de 14 años, y a mí me avisaron que el próximo objetivo iba a ser mi hija de 19 años. Finalmente, una organización de derechos humanos me aconsejó salir del país con mis dos hijas. Ya tenemos cuatro meses de estar en el exilio forzado y no podemos regresar porque siguen buscándonos.

¿Cuáles son los aspectos más difíciles de vivir en el exilio?

Emocionalmente ha sido difícil. Dejar la familia, el trabajo, la lucha. Llegar a un país donde no se conoce a nadie, sin poder hacer planes para el futuro. Me hacen falta muchas cosas, sin embargo creo que mi trabajo ha sido de mucho valor y compromiso, y no me arrepiento de lo que hice. Ante lo que ha ocurrido en Honduras no podía quedarme callada. Hice todo por convicción, por mis ideales y creo que debemos seguir impulsando un cambio radical en el país. Quieren desestabilizarnos y dividirnos. Es por eso que debemos mantenernos unidos en la resistencia. Es la única forma para cambiar ese régimen que está controlado por militares y grupos poderosos.

Porfirio Lobo insiste en decir que no hay personas exiliadas y que no existe una política de Estado violatoria de los derechos humanos. ¿Qué opina al respecto?

Mis hijas y yo somos la prueba de que sí hay personas exiliadas, y conozco a muchas más que tuvieron que abandonar Honduras por la política represiva del Estado. Si hoy lo podemos denunciar es simplemente porque nos dimos cuenta antes de que nos iban a asesinar. El terrorismo de Estado es una política del gobierno contra las personas que han decidido no callar. Pero ya no tenemos ni venda ni bozal. El pueblo está en las calles y no lo van a poder acallar.

 

 Publicado originalmente en la Página Web de la Rel-UITA, el 8 de febrero de 2011.

 

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