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Artículo de Opinión | Turismo Responsable | Islas Baleares

06-03-2020

Flujos Financieros Ilícitos Turísticos (FFITurísticos)

Rafael Borràs | Alba Sud

La creciente presencia de fondos de inversión que operan desde paraísos fiscales en el capitalismo turístico balear y pitiuso obliga a preguntarse cuáles son sus vínculos con actividades ilícitas. 


Crédito Fotografía: Rafael Borràs.

En la actual fase, el capitalismo es especialmente canalla. Lo es por su estractivismo intensivo, no solo de recursos naturales, sino de derechos y de vidas dignas, por sustentase sobre la base de supuestas sociedades de bienestar a costa de denegárselo a otras [1], y por ser causa de la triple crisis ecológica (clima, biodiversidad, y ecosistemas), y, a la vez, de un creciente neodarwinismo social. Para acabar de redondear el análisis del capitalismo actual, creo imprescindible tener en cuenta los llamados Flujos Financieros Ilícitos (FFI) como una de las características del –aunque sea un término en desuso, no encuentro otro mejor– gran capital de este ya muy entrado siglo XXI.

Una posible definición de los FFI diría que son fondos que han sido obtenidos ilegalmente, transferidos o utilizados, que provienen o tienen como destino los paraísos fiscales. Esta libertad de movimiento del "capital criminal" se practica con operaciones sencillas, como por ejemplo transferencias de fondos privados a cuentas bancarias en el extranjero para evitar el pago de impuestos, y con operaciones mucho más complejas, entre otras las asociadas a las redes criminales (narcotráfico, terrorismo internacional) que recurren a varias jurisdicciones secretas para el blanqueo del dinero y el ocultamiento de los fondos. Un think tank tan poco sospechoso de tener vínculos con cualquier tendencia alternativa como el Real Instituto Elcano define el término "Flujos Financieros Ilícitos" como "un paraguas que cubre los movimientos transfronterizos relacionados con la elusión y la evasión fiscal, los abusos reguladores, el soborno y el robo de activos de los Estados, el blanqueo ganancial delictivos, y la financiación del terrorismo".

Los mecanismos de funcionamiento de los FFI son de una gran opacidad, disfrutan de una total desregulación, y la persistencia de los paraísos fiscales es tozuda [2], por lo que no resulta fácil hacer aproximaciones a su magnitud e impactos. Sin embargo, tomando en consideración lo que se conoce (por ejemplo, la repercusión en América Latina y el Caribe, y en África [3]), no es exagerado afirmar que ejercen un papel muy relevante en una infinidad de aspectos, como por ejemplo, el no respecto a la democracia, a los derechos humanos, o a los mínimos criterios de equidad fiscal, medioambientales, y sociales.

El caso es que hace bastante tiempo que las organizaciones sociales por la justicia fiscal, y contrarias a la evasión de impuestos, manifiestan su preocupación por los impactos de los FFI, y batallan para erradicarlos. Posiblemente, una de las victorias más importantes de este movimiento ha sido que la tan nombrada Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU incluya, en el punto 16.4, la siguiente meta: "De aquí a 2030, reducir significativamente las corrientes financieras y de armas ilícitas, fortalecer la recuperación y devolución de los activos robados, y luchar contra todas las formas de delincuencia organizada".

Todo ello viene al caso de la sucesión de noticias aparecidas a la prensa –que tienen que ver con el devenir del "colapso del paraíso turístico balear y pitiuso”– y que, directa o indirectamente, tienen relación con los FFI. He aquí, a modo de ejemplo, unas cuántas de estas noticias: “Los fondos de inversión han comprado 80 hoteles en Balears por más de 2.000 millones”; “Fondos norteamericanos piden su entrada en la Agrupación de Cadenas Hoteleras”; “El auditor de la dueña de los hoteles RIU pone salvedades a sus cuentas por una reclamación fiscal en España e Irlanda”; “El Govern frena la especulación de un ‘fondo buitre’ de Texas en el Parc Bit”.

Con todo, la que me parece más impactante es la que, bajo el titular “La inversión extranjera crece en 2019 por la compra y rehabilitación de hoteles”, afirma que “la inversión extranjera durante los nueve primeros meses de 2019 en Balears fue de 119,2 millones de euros, de los cuales más de 60 fueron canalizados desde paraísos fiscales por fondos de inversión norteamericanos para la compra y rehabilitación de hoteles en Mallorca y resto de islas”.

Todo indica que esta revelación no causó ninguna sorpresa –ni mucho menos escándalo– al establishment político y empresarial. Quizás los no ricos nos escandalizamos por fechorías que las élites han normalizado sin ningún rubor. En cualquier caso, la cuestión clave estriba en saber si esta normalización del capitalismo turístico balear y pitiuso hacia los posibles FFI extranjeros, que colonizan la industria turística insular, tiene que ver con los flujos de capitales ilícitos, que, durante años y años, han invertido en turistizar latitudes de medio mundo.

Sea como fuere, desde las miradas críticas hacia el capitalismo turístico se tendría que intentar conocer más y mejor la magnitud de los FFI en la industria turística. Soy consciente de las grandes dificultades de esta tarea. Pero quizás sea una ayuda intentar tejer las alianzas suficientes para “mover ficha” con el objetivo de que la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible –y concretamente su punto 16.4– no quede únicamente en retórica. En cualquier caso, lo cierto y seguro es que la academia y el activismo han superado otras dificultades en el estudio de muchas de las prácticas y señas de identidad del capitalismo turístico canalla. En este sentido, el libro "Turistificación global. Perspectivas críticas en turismo" es un buen ejemplo de esta capacidad de investigación.

En definitiva, poner el foco en los FFITurísticos es urgente, entre otras cosas, porque solo fortaleciendo el pensamiento crítico, las resistencias, y alternativas, revertiremos la situación actual, en la cual, en palabras del profesor de la Universitat de les Illes Balears, Bernat Riutort Serra, “la plutocracia trasnacional que dirige, política, social, y culturalmente, el capitalismo global financiarizado en crisis, con sus grandes recursos institucionales, intelectuales y mediáticos, realimenta el imaginario neoliberal y neoconservador hegemónico con un nuevo bucle de reafirmación y legitimación del mismo, bloquea la proliferación de fracturas, de resistencias, de emergencias críticas, y el desarrollo de prácticas y discursos alternativos capaces de alumbrar un potencial imaginario democrático pos-capitalista. Contradicciones y conflictos que plantean importantes incertidumbres con respecto al futuro del capitalismo global neoliberal financiarizado” [4].

 

Notas: 
[1] Ver “La sociedad de la externalización”. Stephan Lessenich. Editorial Heder, 2016.
[2] Aquí la reciente actualización de la UE de la lista de paraísos fiscales
[3] Como ejemplo ver este documento y éste.
[4] Texto completo en la Revista de Filosofía EIKASIA.   

 

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