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Artículo de Opinión | Turismo Responsable

04-03-2019

Hacia un 15M climático: un grito insólito que funda la esperanza

Joan Buades | Alba Sud

Desde agosto pasado, una chica sueca adolescente, Greta Thunberg, abandona las clases cada viernes por la mañana para plantarse ante el Parlamento de Estocolmo "en huelga por el clima". Es un gesto insólito, verdaderamente fundacional del movimiento "Fridays for Future".

“No estáis obligados a hacer huelga escolar, es vuestra elección. Pero ¿por qué tendríamos que estar estudiando para un futuro que tal vez pronto ya no existirá? Eso es más importante que la escuela, creo”

Greta Thunberg, estudiante sueca, 15 años, agosto de 2018

“La juventud representa más de la mitad de la población mundial. Nuestra generación ha crecido con la crisis climática y tendrá que convivir con ella el resto de nuestras vidas. A pesar de eso, la mayoría de nosotros no somos tenidos en cuenta en el proceso de toma de decisiones a nivel local y global. Somos el futuro mudo de la Humanidad. Nosotros ya no aceptamos más esta injusticia. Exigimos justicia para las víctimas pasadas, presentes y futuras de la crisis climática y por eso nos rebelamos”

Carta abierta al mundo, Fridays for Future, 1 de marzo de 2019

Nunca la Humanidad ha flirteado con un apocalipsis completo y tan cercano como ahora. Ni con las terribles Guerras Mundiales del siglo XX. Ni siquiera con las bombas de Hiroshima y Nagasaki, aunque estas ampliaron dramáticamente el imaginario de la especie para hacer pensable una destrucción completa de la Humanidad por suicidio colectivo. El “Fin de la Historia”, derivado de la Victoria del Capitalismo tras la implosión del mundo soviético proclamado con euforia por propagandistas bien untados, pareció alejar todo temor a un cataclismo futuro de cualquier signe. Ciertamente el alud de películas sobre catástrofes producidas por la fábrica de Hollywood y la industria de los videojuegos lo ha convertido en un campo privilegiado de negocio en el plano virtual pero daba la impresión que, felizmente, la realidad, por imperfecta que fuese, quedaba a salvo de la amenaza de barbarie planetaria. La crisis que padecemos desde 2008, por ejemplo, era combatida como máximo desde posiciones ideológicas  tradicionales, atentas solamente a superar las desigualdades y las injusticias en el seno del Norte...

De pronto, en agosto pasado, una chica sueca adolescente, Greta Thunberg, abandona las clases cada viernes por la mañana para plantarse ante el Parlamento de Estocolmo “en huelga por el clima”. Es un gesto insólito, verdaderamente fundacional de lo que hoy se está convirtiendo quizás en el primer movimiento juvenil (básicamente, de menores de 18 años) de masas de la historia: el “Fridays for Future”. El reciente 1 de marzo fueron decenas de miles los jóvenes en la calle en 270 ciudades del mundo y esperan ser 500.000 manifestantes en 50 estados del Planeta (desde Australia, el país con la huella climática más alta del mundo, hasta Chile, de Canadá a Nigeria pasando por toda la UE) día 15 de marzo, en que convocan una huelga mundial juvenil climática “para cambiar el destino de la Humanidad”.

Imatge de Democracy Now!

Thunberg, diagnosticada de Asperger, expresa opiniones contundentes poniendo énfasis en la idea de responsabilidad y emergencia globales: “Como nuestros líderes se comportan como niños, tendremos que asumir la responsabilidad que tendrían que haber practicado ellos hace tiempo. Debemos entender cómo nos ha tratado la vieja generación, qué desorden ha generado y que ahora tendremos que arreglar y convivir con él. Tenemos que hacer oír nuestras voces”.

Este formidable crecimiento de los F4F está cogiendo a contrapié a los líderes mundiales y a las grandes empresas que siguen haciendo negocio arruinando el clima común: a pesar de la retórica de los acuerdos de París, meramente voluntarios, las emisiones de dióxido de carbono no dejan de crecer muy por encima de lo que limitaría el crecimiento máximo de temperaturas a un 1,5ºC durante el siglo 21, considerada el umbral clave frente al caos climático global. Según el IPCC, deberíamos multiplicar por cinco las medidas actuales y quedarían apenas 12 años para poder proteger este bien común crucial. Desgraciadamente, per ejemplo la producción de electricidad en centrales de carbón se ha mantenido, invariablemente, en el 38% del total mundial durante las tres últimas décadas.

El movimiento adolescente de los Fridays for Future representa, com afirma George Monbiot, nuestra mejor y posiblemente última esperanza de evitar la catástrofe. Si fracasara, si su movilización y esperanza colapsara tan pronto en sus vidas, el impacto sobre ellas sería devastador. Si miráis qué considera como la “Big Picture” dónde estamos ahora como especie, os sorprenderá: ¡tiene grandes referentes! Por eso hay ayudarlo masivamente en todo el mundo. Alba Sud, modestamente, se suma a este movimiento nacido desde abajo, que crece rápidamente en el Norte y en el Sur, protagonizado por el despertar esperanzador de una juventud nueva a quien nuestra generación, especialmente la de los países industriales, ha robado el futuro.

Otra de las maneras de ayudar a fortalecer este movimiento, lleno de coraje, de emergencia global es difundir la existencia de aliados como la red cada día más internacional del movimiento “Rebelión o Extinción”, surgido en el seno de luchas como la de la oposición a la ampliación del aeropuerto de Heathrow en 2016  o la fulgurante aparición en escena, desde que la ha asumido la candidata del Partido Demócrata Alexandria Ocasio-Cortez, de la propuesta de “New Green Deal” en los EUA como “paraguas” per movilizar y unificar los esfuerzos de millones de personas para hacer frente al desastre climático, la quiebra del sector financiero y la inseguridad social permanente que provoca el capitalismo neoliberal.

El 15M tenemos todos y todas una cita con la Generación Clima, con los Fridays for Future. Como una metáfora de la rebelión de la Vida contra el horror, resulta también esperanzador saber que Greta Thunberg es una semilla que desciende de Svante Arrhenius, el premio Nobel que en 1896 calculó el efecto invernadero causado por las emisiones de dióxido de carbono desde el principio de la industrialización. De hecho, el padre de Greta se llama Svante, como él, y afirma que buena parte de sus investigaciones han resistido el test del paso del tiempo excepto la previsión de temperaturas: Arrhenius preveía que pasarían 2.000 años antes de que la Tierra se hubiera calentado a los niveles de hoy… ¡Apoyemos el 15M y los nuevos tiempos que vendrán con Greta Thunberg y la Generación Clima!

 

 

 

 

 

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