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Artículo de Opinión | Turismo Responsable

05-11-2018

Overtourism: un concepto en construcción

Ernest Cañada | Alba Sud

La rápida popularización del término overtourism ha despertado algunas dudas. Desde una posición pragmática se esboza una propuesta de cómo podría ser conceptualmente útil para un enfoque que ponga en cuestión los crecientes procesos de turistización.


Crédito Fotografía: Miguel Morey.

En los últimos tiempos, el fenómeno identificado como overtourism ha recibido una atención creciente por parte de la academia, autoridades públicas y medios de comunicación. Aunque hace referencia a cuestiones analizadas desde mucho tiempo atrás, como certeramente ha explicado Claudio Milano en Overtourism, malestar social y turismofobia. Un debate controvertido, la popularización del término empezó fundamentalmente a raíz del éxito editorial del libro de Elizabeth Becker, Overbooked: The Exploding Business of Travel and Tourism, publicado en 2013, y de la repercusión en los medios de comunicación de algunas acciones de protesta contra los procesos de turistización de diversas ciudades europeas, en especial Barcelona y Venecia, entre otras.

El fenómeno ha tenido como referencia destinos urbanos sometidos a una notable presión turística. La presencia masiva de turistas en un espacio concentrado y altamente densificado posibilita que parte de la población local identifique en el turismo la causa de múltiples malestares y problemas sociales, como han descrito Claudio Milano, Joseph M. Cheer y Marina Novelli en Overtourism: a growing global problem: transformación de vecindarios al servicio del turismo, masificación y privatización de espacios públicos, incremento del coste de la vida, disminución de la oferta de vivienda para uso residencial, saturación del transporte público, aumento del ruido y pérdida de calidad de vida, entre otros estragos. Esto puede dar lugar a ciertas manifestaciones de rechazo al turismo y demandas de contención, e incluso decrecimiento, que van más allá de minorías activistas y que en algunas ciudades han alcanzado a sectores destacados de población en un creciente proceso de “politización desde abajo”, según identifican Claire Colomb y Johannes Novy en un libro fundamental para entender los movimientos sociales urbanos vinculados con el turismo, Protest and Resistance in the Tourist City. La identificación de un creciente malestar social, ha obligado a una reflexión por parte de instituciones comprometidas con el capital turístico, como World Tourism Organization (UNWTO), en ‘Overtourism’? – Understanding and Managing Urban Tourism Growth beyond Perceptions, sobre la necesidad de diseñar políticas turísticas que ayuden a desactivar esta desafección creciente en destinos urbanos.

Recepción contradictoria

En el ámbito hispano, la recepción del término overtourism, popularizado rápidamente en el mundo anglosajón, no ha dejado de ser contradictoria. Las dudas sobre su pertinencia y oportunidad se han expresado mayoritariamente en los siguientes términos

  • Duda idiomática: ¿Por qué usar un anglicismo para hablar de un fenómeno sobre el que ya tenemos expresiones en castellano, como masificación o saturación turística?
  • Duda por eurocentrismo: ¿Por qué esta moda académica y política ahora, que centra su atención en lo que está ocurriendo en algunas ciudades europeas, cuando ha habido situaciones de masificación turística previas en otros contextos, como ocurrió con los masáis en los años 90, a los que no se prestó la misma atención?
  • Duda de utilidad: ¿Qué puede aportar este concepto que en realidad no pudiéramos explicar ya? ¿Hasta qué punto no es un concepto construido más desde el marketing que con la suficiente solidez teórica?
  • Duda por confusión conceptual: ¿Si todo es overtourism, o puede ser explicado desde este concepto, en el sentido que cualquier manifestación de conflicto asociada al turismo pueda entrar bajo esta categoría, no se estaría haciendo una apropiación abusiva de fenómenos sociales diversos previamente ya analizados desde otras categorías?
  • Duda por sospecha política: ¿Por qué se quiere posicionar un término que en realidad oculta a su responsable? La idea de masificación o exceso de turismo podría ser considerada como algo accidental, casual, que no incluye la necesidad de identificar quien realiza la acción, como sí hace, por ejemplo, el término turistización. Al mismo tiempo, centrar la atención en la saturación o la presión turística, desenfoca la mirada hacia sus aspectos más llamativos, pero no necesariamente ayuda a entender la economía política de un proceso de desposesión construido en torno al turismo, que puede tener otras manifestaciones y desvía el debate hacia preocupaciones, por ejemplo, como el turismo de calidad, entendido simplemente con la atracción de turistas con mayor poder adquisitivo.

En este contexto, influido por cierta desconfianza ante una inusitada atención mediática, académica y política por este nuevo concepto, aparece también la duda pragmática, en el sentido de si no habría que aprovechar el reclamo construido en torno a este concepto. ¿No habría que usar la visibilidad del concepto de overtourism para colocar en agenda problemas sobre los que habría que ir hasta el fondo? Para que esta operación pudiera tener sentido habría que abordar el reto de definir con mayor precisión un marco conceptual que permita entender mejor fenómenos sociales complejos vinculados a los procesos de turistización crecientes.

Revisión del concepto

El concepto de overtourism puede tener sentido en el contexto hispano si no se limita a identificar masificación turística. Necesariamente debería asociar masificación con malestar social.

La percepción de masificación es necesariamente relativa. Es imposible fijar objetivamente una cifra de referencia para saber cuando el turismo debe ser considerado demasiado. La idea de límite es construcción social, subordinada a la opinión de la población implicada, y por tanto fruto de la participación ciudadana y la negociación, en situaciones forzosamente conflictivas, como hace años explicó Jarkko Saarinen, en Traditions of sustainability in tourism studies.

El malestar social al que hacemos referencia puede traducirse en formas diversas, que pueden ir desde el conflicto social abierto hasta formas de resistencia menos evidentes, como conocemos bien desde los estudios de James C. Scoot en Weapons of the weak. En cualquier caso, la expresión de este malestar, en el contexto de su uso asociado al término overtourism, debería implicar reconocimiento de causa, en este caso del proceso de turistización, y voluntad de incidencia, para reventir el proceso o, aunque solo fuera, para dejar constancia del desagrado causado.

A su vez, debe identificar a los agentes que provocan esta situación, no solo quien reacciona. Es decir, si hablamos de overtourism hay incluir también en los puntos de debate quiénes son sus responsables y ampliar las preguntas sobre estos actores. Fijar la atención exclusivamente en quienes manifiestan su desafección con el nuevo orden turístico, e incluso llegar a acusarles de turismofobia –concepto que más que voluntad analítica debe interpretarse como arma arrojadiza–, no solo supone no comprender la complejidad las transformaciones sociales provocadas por la turistización de nuestras sociedades sino, lo que es más grave, ocultar las formas en las que actúa el capital.

A pesar de la atención prestada al término de overtourism, aún usándolo en un sentido pragmático, deberíamos ser conscientes de que estas expresiones de malestar ante los procesos de turistización de determinados territorios no son más que resultado de dinámicas sociales que profundizan las lógicas excluyentes del desarrollo turístico por parte del capital. Donde debemos centrar nuestra mirada es en la dialéctica inclusión / exclusión que se produce en el desarrollo turístico, de la cual el overtourism probablemente solo sea un derivado. Bienvenido sea el concepto si ayuda a ampliar la preocupación sobre quienes excluyen y quienes son excluidos, y si anima debates sobre cómo avanzar hacia un turismo inclusivo en los términos planteados, por ejemplo, por Regina Scheyvens y Robin Biddulph, que pueda asumir sin miedo que en determinados contextos el decrecimiento también debe estar sobre la mesa.

 

Nota:
Este artículo se publica en el marco del proyecto «Fortalecer el criterio de inclusividad en el turismo responsable: una respuesta a los retos de la Educación para la Justicia Global», ejecutado por Alba Sud con el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona a través del Programa de Educación para la Justicia Global (convocatoria 2018).

 

 

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