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Entrevistas | Turismo Responsable | Guatemala

17-10-2018

Avances y tareas pendientes en la lucha contra la explotación sexual en Guatemala

Giorgio Trucchi | Alba Sud

En conversación con Alba Sud, Danissa Ramírez, Directora Contra la Trata de Personas de la Secretaría contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas (SVET) del Gobierno de Guatemala, detalló los avances realizados por el país y acciones por realizar.


Crédito Fotografía: Danissa Ramírez. Imgen de Giorgio Trucchi.

En febrero del 2009, el Congreso de la República de Guatemala aprobó el Decreto 9-2009 Ley contra la violencia sexual, explotación y trata de personas. En su artículo 4 se crea la Secretaría contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas (SVET), adscrita administrativamente a la Vicepresidencia de la República. Entre sus principales atribuciones están servir de órgano asesor y recomendar la realización de acciones a las distintas dependencias del Estado en la lucha contra la violencia sexual, explotación y trata. Asimismo, podrá diseñar e implementar medidas, planes, programas e iniciativas de información, capacitación y sensibilización a nivel local y nacional, así como promover investigaciones y estudios, suscribir acuerdos bilaterales o multilaterales y coordinar actividades y proyectos con otras entidades públicas o privadas.

En su artículo 43, la nueva ley agrega al Código Penal vigente (Decreto 17-73) un nuevo artículo (195 Quáter) que define y sanciona la utilización de actividades turísticas para la explotación sexual comercial de personas menores de edad. “Quien facilite, organice, promueva o permita de cualquier forma la realización de los delitos contemplados en este capítulo (Capítulo V De los delitos contra la indemnidad sexual de las personas) a través de actividades relacionadas con el turismo, será sancionado con prisión de seis a diez años y multa de cien mil a quinientos mil quetzales” [1]. También se adicionó el artículo 195 Quinquies, donde se establece que la sanción se aumentará en dos terceras partes si la víctima fuera menor de dieciocho y mayor de catorce años de edad; en tres cuartas partes si la víctima fuera persona menor de catorce años, y con el doble de la pena si la víctima fuera persona menor de diez años.

Una legislación fuerte e innovadora para la región, cuyo objetivo es prevenir, reprimir, sancionar y erradicar la violencia sexual, la explotación y la trata de personas, así como la atención y protección de sus víctimas, resarciendo los daños y perjuicios ocasionados. Traducir todo esto en acciones y resultados concretos no es tarea fácil.

“Como ente rector de las políticas que combaten estos crímenes coordinamos la Comisión Interinstitucional contra la Trata de Personas (CIT) y buscamos articular esfuerzos y acciones con actores, tanto públicos como privados. Tenemos los mismos objetivos que son fortalecer la prevención para que la población no caiga víctima de este flagelo, asegurar la atención y protección a las víctimas y mejorar los procesos de persecución y sanción”, dijo Danissa Ramírez, Directora Contra la Trata de Personas de la SVET, a Alba Sud.

Protegiendo nuestro mayor tesoro

A nivel mundial, el turismo es visto como uno de los principales motores de crecimiento económico de muchos países. Guatemala no es la excepción. Para el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés), la industria del turismo “no está de ninguna manera involucrada en las actividades de comercio sexual, ni tampoco es cómplice de ellas en ninguna parte del mundo. Los turistas que participan en el comercio sexual forman parte de una amplia gama de grupos de explotadores sexuales de la infancia, cuya participación relativa varía de país en país” [2].

“El turismo no es malo en sí mismo. Hay un flujo de turistas que buscan y llegan a determinados países para realizar este tipo de crimen. Para que haya personas buscando determinados lugares significa que hay otras personas que están promocionando un determinado país como destino turístico para la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes. Nuestras campañas pretenden lanzar un mensaje de sensibilización y de empoderamiento de la denuncia contra este oprobioso delito”, manifestó Ramírez.

Danissa Ramírez. Imagen de Giorgio Trucchi.

Entre las principales acciones de prevención asumidas o ideadas por la SVET, Ramírez mencionó la Campaña Corazón Azul, promovida a nivel internacional por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODOC, por sus siglas en inglés), y la Campaña Protegiendo Nuestro Mayor Tesoro, cuya finalidad es “sensibilizar sobre la problemática de la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes (NNA) en actividades relacionadas con viajes y turismo, prevenir  a turistas nacionales y extranjeros de las consecuencias de sus actos al incurrir en estos delitos. Así también, fomentar la cultura de denuncia”.

‘Protegiendo nuestro mayor tesoro’ nació de la necesidad de prevenir la explotación sexual en viajes y turismo. Por primera vez, Guatemala adoptó una herramienta específica surgida del análisis y la reflexión de la Mesa Nacional contra la Explotación Sexual de Niños, Niñas y Adolescentes (MENACESNNA), una instancia intersectorial creada en el 2013 e integrada por instituciones públicas, actores privados y organismos internacionales, entre otros, la SVET, el Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT), la Cámara de Turismo de Guatemala (CAMTUR), la División de Seguridad Turística (DISETUR), la Fundación de Hoteleros de Guatemala (FUNGUAT), el Buró de Convenciones de Guatemala, la Asociación de Pequeños Hoteles de Guatemala (APEHGUA), la ECPAT Guatemala, Unicef Guatemala y la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH).

“Había que dar una señal clara. Por un lado, pudimos comenzar a combatir con mayor fuerza a esos turistas que llegan al país buscando niños y niñas, para explotarlo sexualmente y en total impunidad. Por el otro, nos permitió preservar el potencial turístico y evitar que se viera al turista como un enemigo”, explicó Ramírez.

La funcionaria de la SVET dijo también que la campaña inaugurada en noviembre del año pasado se enfoca en el uso de nuevas tecnologías. “Los NNA constituyen la parte más vulnerable y más expuesta de la población a ser víctima de los delitos de explotación sexual, en el marco de una sociedad donde hay un fuerte crecimiento de las tecnologías de la información y comunicación como medio de interacción entre las personas. Los NNA –continuó Ramírez– son cada vez más susceptibles y vulnerables a los peligros que existen en las redes sociales, como por ejemplo ser llevados a revelar informaciones confidenciales que desembocan en formas de pornografía infantil, chantaje o ciber-acoso. Es por eso que nuestra campaña aborda con fuerza tanto el groomin [3] como el sexting [4]”.

En septiembre de este año, la Fiscal General de la Republica, doctora María Consuelo Porras Argueta, se comprometió en la lucha contra la trata de personas, firmando el Pacto de la Campaña Corazón Azul.

Con el fin de prevenir la captación de NNA para el delito de trata de personas y violencia/explotación sexual que se puede dar utilizando las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), la SVET elaboró una Mini Guía de Seguridad en Internet, que contiene información sobre las nuevas técnicas que grupos criminales están utilizando actualmente para atraer a sus víctimas.

Código de conducta

La otra herramienta adoptada en los últimos años es el código de conducta. Los integrantes de la MENACESNNA comenzaron a contactar y hablar con todos los actores del sector turismo: hoteleros, agentes de viajes, guías turísticas, empresarios del transporte turístico y toda la cadena de empresas, servicios y actividades turísticas del país y con los mismos turistas. Les dijeron que en Guatemala no se permite la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes, es decir que no se permite tener relaciones sexuales remuneradas con menores de edad, ni producir, comercializar, difundir y poseer pornografía infantil, ni mucho menos servir de enlace, promover, facilitar o permitir el contacto entre una persona y una menor de edad, para realizar actividades sexuales a través de actividades relacionadas con el turismo.

Materiales de campaña. Imagen de Giorgio Trucchi.

Se trata de un instrumento gratuito y de adhesión voluntaria, por medio del cual las personas, empresas y organizaciones involucradas en el sector turístico se comprometen a luchar en contra de la explotación sexual de NNA. Asimismo, se comprometen a capacitar al personal, elaborar estrategias de prevención y protección contra la explotación sexual y denunciar posibles casos.

“En los últimos dos años han aumentado las adhesiones y hay más empresas y personas que se comprometen con esta tarea y con la denuncia de cualquier conducta anómala. Van definiendo el propio espacio como un espacio libre de explotación sexual infantil. Como SVET y como MENACESNNA estamos tratando de movilizarnos a nivel nacional para multiplicar el trabajo de prevención. Ya tenemos consultores y capacitadores locales que hablan idiomas mayas. Esto nos permite llegar con nuestra campaña de prevención hasta en lugares más retirados”, dijo la Directora Contra la Trata de Personas de la SVET.

Falta mucho por hacer

Como bien lo evidenció la PDH en su más reciente informe sobre trata de personas y delitos conexos, incluyendo a la explotación sexual comercial infantil y el turismo sexual, todavía existen grandes debilidades en cuanto a prevención y detección de casos, identificación, atención y protección a las víctimas, falta de un enfoque multicultural y el aumento de la impunidad. La fuerte penetración del crimen organizado en estas actividades delictivas dificulta aún más el trabajo de denuncia. En cuanto al turismo sexual, la capacidad de detectar casos y denunciar es aún menor.

“Uno de los principales problemas es el bajo presupuesto con que cuenta la SVET. También hay una efectiva fragilidad en la capacidad de detectar a las víctimas. En este sentido hay que multiplicar esfuerzos para sensibilizar y capacitar a todos los actores claves en la identificación de víctimas de trata de personas y explotación sexual. Me refiero en particular a albergadores, funcionarios de Migración, maestros, personal de salud. También hay que involucrar más a la población, para que conozca la problemática y se active en la denuncia. Necesitamos una investigación proactiva. La población debe señalar a las víctimas y denunciar a los victimarios”, aseveró Danissa Ramírez.

Otra debilidad tiene que ver con el escaso enfoque multicultural y multilingüe. “Tenemos contratados a consultores que dominan los idiomas mayas y que vienen de los territorios, pero son pocos. También traducimos la Ley contra la violencia sexual, explotación y trata en 17 idiomas mayas y tenemos otro material traducido también en garífuna. Asimismo, incorporamos a una consultora experta en lenguaje de señas y estamos viendo la posibilidad de introducir a alguien que domine el sistema Braille. En medio de tantas dificultades es fundamental descentralizar las acciones para que todas las instituciones, en coordinación con el sector privado, se activen directamente”, agregó Ramírez.

“Necesitamos una mayor divulgación de nuestras campañas, más capacitadores, sobre todo en las zonas que son focos rojos de la trata y la explotación sexual. Hay que crear sedes departamentales y regionales de la SVET, producir más material de prevención para llegar a más sectores de la población. Además, debemos fortalecer las alianzas con la sociedad civil y los organismos internacionales, porque todos apuntamos a un mismo objetivo: lograr que menos niños, niñas y adolescentes sean captados para convertirlos en víctimas de este delito”, concluyó.

 

Notas:
[1] 1 Euro = 8,7 Quetzales.
[2] Prevención de la Explotación Sexual Comercial de Niños, Niñas y Adolescentes: Contribuyendo a un Turismo Sostenible en Centroamérica
[3] Seducción en línea.
[4] Acto de enviar mensajes explícitos de contenido erótico o sexual desde un dispositivo móvil.
Este artículo se publica en el marco del proyecto Turisme Responsable: una eina d'Educació per a la Justícia Global, ejecutado por Alba Sud con el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona en la convocatoria del Programa de Educación para la Justicia Global 2017.

 

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