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Artículo de Opinión | Territorio y recursos naturales

05-03-2018

Crítica al conservacionismo parcelario

Macià Blázquez | Alba Sud

La propuesta de Edward O. Wilson de restringir el acceso humano a la Mitad de la Tierra es cuestionada por un equipo de científicos social, encabezado por Bram Büscher y Robert Fletcher, por incurrir en injusticia social y no resolver la actual crisis ecológica.


Crédito Fotografía: Sindre Strøm. Bajo licencia creative commons.

El debate entre conservacionistas y ecologistas aborda la utilidad de la protección de espacios naturales. De manera sucinta, lo podemos exponer en forma de preguntas. ¿Es suficiente la preservación de la flora y la fauna silvestres para resolver la crisis ecológica?  ¿O es el conservacionismo, así entendido, parcelario, segmentario o incompleto? Y respecto a su aprovechamiento turístico, ¿puede ser el ecoturismo la alternativa más sostenible, o es más urgente reducir el consumismo de las modalidades turísticas más derrochadoras?

Edward O. Wilson defendió su propuesta de que “la Naturaleza necesita la mitad” en la Cumbre Mundial de la Conservación de 2016 [1]. Esta iniciativa conservacionista propone que se triplique la extensión de espacios de protección estricta terrestres y que se multiplique por diez la extensión de los marinos. Con esta incitación se plantea atajar la pérdida de biodiversidad, que es uno de los principales síntomas de la degradación ambiental, restringiendo el acceso humano a la Mitad de la Tierra. Los santuarios de la naturaleza resultantes sólo serían venerables mediante videocámaras (Wilson, 2016, p. 192).

Un nutrido colectivo de científicos cuestiona la efectividad de esta propuesta desde una perspectiva social [2], de estudio de las relaciones de poder y de la política de la conservación de la naturaleza. Estos cinco argumentos resumen su crítica:

  1. El extractivismo y el consumismo no se resuelven separando a la humanidad de la naturaleza.
  2. La naturaleza mejor conservada y merecedora de protección se encuentra en los países empobrecidos. Para poner en práctica la propuesta de la Mitad de la Tierra, su población se debería ser despojada violentamente del acceso a los recursos naturales de su territorio, incurriendo en una injusticia social.
  3. Las regiones tropicales conservan los ecosistemas más biodiversos y que son los que se propone preservar. La mayoría de sus habitantes comparten menos responsabilidad en las causas de la crisis ecológica. Un dictado elitista de la conservación y del desarrollo no las respetaría ni las implicaría en esa toma de decisiones.
  4. Se obvia que el mejor sostenimiento social y económico de los espacios naturales debe contar con el apoyo de la población local.
  5. ¿No sería la mitad de la Tierra poblada por la humanidad un espacio distópico, sin biodiversidad y desvinculado de la naturaleza?

En conclusión, el equipo promovido por Bram Büscher y Robert Fletcher considera que la propuesta de la Mitad de la Tierra incurriría en injusticias sociales y no resolvería la actual crisis ecológica. Sus propuestas alternativas pasan por reducir la presión sobre la naturaleza en términos de extracción y consumo (especialmente de combustibles fósiles), asumiendo que el crecimiento económico está en la raíz de la pérdida de biodiversidad. En consecuencia, no podemos depositar nuestra confianza en resolverla mediante el libre mercado, la valoración económica o la responsabilidad social corporativa. Sólo la regulación y la redistribución pueden igualar y controlar el uso de los recursos naturales restantes. Aunque pueda sonar burocrático o estatalista, más lo sería la opción de forzar la conservación de la mitad del planeta. Si los recursos naturales y los ecosistemas se convirtiesen en “bienes globales públicos”, su gobierno local podría orientarse en términos de justicia socioambiental y prosperidad global.

En lugar de plantear que el problema es la explosión demográfica de los pobres, el decrecimiento debe aplicarse a los hábitos de la población global que más consume y que es más responsable de la crisis ecológica. Más que querer apartar a la naturaleza de la humanidad, hay que repensar su relación, democrática e igualitariamente. Y en lugar de promover el ecoturismo, como un disfrute elitista de los espacios naturales de protección estricta, es urgente regular el turismo derrochador para promover la igualdad.

La defensa de la flora y la fauna silvestres es necesaria pero insuficiente. Los retos sociales deben incorporarse al debate conservacionista. El ecologismo debe aplicarse a tota la Tierra y no sólo a su mitad.

 

 

Notas:
[1] Wilson, E. O. (2016). Half-Earth: Our Planet’s Fight for Life. Londres, Liveright Publishing.
[2] Büscher, B., Fletcher, R., Brockington, D., Sandbrook, C., Adams, W., Campbell, L., Corson, C., Dressler, W., Duffy, R., Gray, N., Holmes, G., Kelly, A., Lunstrum, E., Ramutsindela, M., Shanker, K. (2017). “Half-Earth or Whole Earth? Radical ideas for conservation, and their implications”. Oryx, 51(3), 407-410. doi:10.1017/S0030605316001228.

 

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