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Entrevistas | Turismo Responsable | Cataluña

24-06-2015

Antonia María Barrera: “A mi me han robado la salud, y como a mi a todas mis compañeras”

Ernest Cañada | Alba Sud / Rel-UITA

Hablamos en Lloret de Mar con Toñi, que trabaja en el sector de la hostelería desde los 16 años, sobre su experiencia laboral y de lucha sindical.


Crédito Fotografía: Antonia María Barrera. Fotografía de Ana Núñez.

Nacida en el sevillano pueblo de Pruna, en Andalucía, lleva más de treinta años trabajando en la hostelería. A los 16 años emigró con su familia a Cataluña y empezó a trabajar como camarera de piso en un hotel de Malgrat de Mar en la Costa Brava. Ese mismo año su padre la acompañó a la sede de Comisiones Obreras para que se afiliase al sindicato. “Yo es que vengo de una familia muy de izquierdas, comunistas, pero de los de verdad”, aclara. “Mi abuelo estuvo preso durante la dictadura, y en mi casa siempre se ha hablado de política y de sindicalismo”.

En Malgrat de Mar estuvo 7 años y luego se fue a Marbella, donde hizo de camarera de restaurante durante dos años. Después regresó a Cataluña y se instaló en Lloret de Mar. Desde entonces, hace ya más de veinticinco años, trabaja como camarera de piso en la misma empresa, un gran hotel de playa con más de 800 habitaciones. Está contratada como fija discontinua, con lo cual trabaja 10 meses al año y los otros 2 se tiene que ir al paro. Desde hace 4 años es delegada sindical por CCOO en su hotel.

Como llevas muchos años en el mismo hotel, te quería pedir que nos contaras cómo ha evolucionado la carga de trabajo que tenías cuando empezaste hasta ahora. ¿Qué cambios se han producido?

La verdad es que en sí mi trabajo no ha variado mucho desde que empecé. Entrábamos a las 9 de la mañana y salíamos a las 5 de la tarde. Igual que ahora. Y durante la jornada hacíamos 24 habitaciones, las mismas que ahora. Eso no ha variado.

¿Y el trabajo que supone hacer cada habitación?

Eso sí. Lo que pasa es que cada vez nos han ido cargando más, y más, y más. Antes las camas eran plegatines con colchones de espuma, y aquello no pesaba. Pero después pusieron camas con colchones que pesan más de 20 kilos. Y cada habitación tenía 3 y 4 camas. También fueron renovando los baños, que antes eran muy pequeños, haciendo las bañeras y los lavabos más grandes, y pusieron mármol y espejos más grandes. Y claro eso exige más limpieza, más detalle, más trabajo. Por otra parte, antes nos ponían más ayuda, pero en estos últimos 4 ó 5 años éstas se han ido reduciendo.

¿A qué te refieres?

Aquí hay tres secciones de camareras: estamos las camareras que hacemos habitaciones las 8 horas del día; luego hay otra sección que hacen mitad del día de desayuno mitad de habitaciones; y luego están las de salones, que cuando terminan ahí suben a las habitaciones. Pues bien, cuando yo entré en el hotel, en salones trabajaban 12 ó 14 mujeres, y cuando subían hacían un piso o ayudaban a las que tenían mucha carga de trabajo, a las que más salidas tenían.

¿Ahora qué ha pasado? Que solo han quedado 3 ó 4 mujeres para todos los salones y cuando suben a habitaciones las ponen a hacer otras tantas habitaciones. Entonces esto quiere decir que las ayudas que teníamos se han ido reduciendo. Ha disminuido el personal y se ha incrementado la carga de trabajo en todas las secciones.

Antonia María Barrera. Fotografía de Ernest Cañada | Alba Sud / Rel-UITA.

Un trabajo que destroza: “Nos han quitado la salud”

Entiendo que toda esta carga de trabajo tiene una clara repercusión en vuestra salud.

A mi me han robado la salud, y como a mi a todas mis compañeras. Ayer, por ejemplo, tuve 9 salidas y entonces hice otras habitaciones a fondo, y después ya no me podía mover del dolor que tenía en las cervicales. El tema de salud es tremendo. Yo estoy  echa polvo. Tengo las cervicales echas una mierda, y estoy operada del túnel carpían, tengo desgaste en la cadera, las rodillas deformadas, como casi todas, de apoyarnos en las bañeras para poder fregarlas. Y todas tomamos pastillas. Muchas veces nos pedimos pastillas unas a otras, mientras estamos trabajando, porque no podemos aguantar el dolor.

Ninguna de nosotras está bien. Nunca hemos estado bien, es un trabajo muy duro, y es que nos han quitado la salud. Y para el estrés y para la ansiedad casi todas tomamos también pastillas.

Yo he visto llorar a compañeras que están trabajando durante todo el verano. He visto llorar a mujeres, y no es exagerado, pidiendo un día de fiesta. Sin poder tirar, llegar por las mañanas estresadas y por la tarde andar llorando. Es que te indignas, te llenas de impotencia y de rabia.

Y a todo eso se suma la invisibilidad, como si no existierais, mientras todo el mundo habla del turismo.

Yo me he sentido muchas veces desconsolada, porque no estamos vistas ni reconocidas. Han abusado de la ignorancia, de la humildad de las mujeres, y llega un momento en que estamos hechas polvo y ya no podemos más. Y es para que todo esto se viera en la televisión, porque yo cuando veo que se habla del dolor de espalda hablan siempre del que está delante de un ordenador, y nunca hablan de las mujeres de la limpieza. Parece que seamos una especie que no existimos, invisible, sí, yo me siento invisible, incluso en mi hotel yo me he sentido así durante muchos años.

Trabajo sindical: La lucha del día a día

En los últimos años has sido delegada sindical en tu centro de trabajo. ¿Cuáles han sido los principales temas de los que te has tenido que ocupar?

Desde que yo entré de delegada sindical, en septiembre va hacer 4 años, he ido moviendo cosas. Por ejemplo, mandamos una inspección de trabajo porque los sacos de basura que cargamos son enormes, industriales, y te los tienes que echar a la espalda. Antes nos ayudaban a llevarlos, pero llegó un momento que nos dijeron que teníamos que llevarlos nosotras, y teníamos que subir una cuesta de más de ciento y pico de metros hasta donde tenemos que tirarlas. Ahí fue donde yo ya me negué y dije que eso no podía ser. Entonces lo denunciamos y conseguí que nos quitaran lo de tirar los sacos de basura. 

También conseguí que volvieran a poner las bolsas en las papeleras, porque algunas compañeras tuvieron accidentes. La empresa las había quitado para ahorrar gastos. El problema es que había gente que tiraba directamente las jeringuillas en las papeleras y tú con eso te puedes pinchar.

Tampoco teníamos luces en la escalera de emergencias, que es donde están los office y tenemos los carros de la limpieza. También las quitaron para ahorrar. Y hubo una compañera que se resbaló y se cayó por las escaleras. También lo denuncié y tuvieron que poner de nuevo las luces. Cuando vino la inspección dijo que esto no podía estar sin luz, que eran escaleras de emergencia, y que si hubiera un incendio sería peligrosísimo.

¿Cómo reaccionó la empresa? ¿Has sufrido algún tipo de represalia?

Entre la empresa y la encargada han querido aburrirme y hacerme daño. Han intentado putearme de mil maneras. Desde desprestigiarme a decirles a mis compañeras que si yo seguía así tendrían que cerrar el hotel.

Antonia María Barrera. Fotografía de Ernest Cañada | Alba Sud / Rel-UITA

Recientemente has tenido problemas porque te acusaban de no estar cumpliendo con el número de habitaciones estipulado. ¿Qué ocurrió?

En un determinado momento la empresa pretendió que todas termináramos las 24 habitaciones que nos tocan al día, sea como sea. Pero hay días que si tienes muchas salidas es imposible y no se puede hacer. Entonces mis compañeras las terminan de cualquier manera. Ellas mismas me lo dicen: “Toñi, déjalo, y haz lo que puedas, y que le den por culo. Termínalas como puedas y ya está”. Pero yo no quiero, porque valoro mi trabajo, y si no me valora la empresa me tengo que valorar yo. Yo no voy a resignarme a trabajar mal, no quiero. Es muy triste. Y la verdad es que el hotel lo están hundiendo en la mierda, porque hay mucha mierda y no se limpia como se tiene que limpiar, pero a ellos se ve que les da igual.

Finalmente la empresa retiró las amenazas de sanción. ¿Terminó todo bien? ¿En qué situación se encuentra ahora el conflicto?

Al final lo retiraron todo gracias a la ayuda que tuve de mis compañeros de CCOO. Para mi es muy importante el trabajo que hacen los delegados sindicales en las empresas y el apoyo que nos damos unos a otros, como ahora fue mi caso.

 

TURISMOS EN DISPUTA

El blog de Ernest Cañada

Sobre perspectivas críticas en el turismo y alternativas comunitarias

Investigador y comunicador social. Trabaja actualmente como coordinador de Alba Sud. Es docente en la Universidad de Barcelona, miembro del Grupo de Investigación en Desigualdades en Salud (GREDS) - Employment Conditions Network (EMCONET) de la Universidad Pompeu Fabra (Bsrcelona); miembro experto del Consejo Turismo y Ciudad de Barcelona; investigador asociado al Centro de Análisis Socio Cultural de la Universidad Centroamericana (UCA) en Managua, Nicaragua. Actualmente reside en Barcelona, y entre 2004 y 2014 vivió en Centroamérica.

En este blog hablamos de turismo en plural, de su impacto en el trabajo y también en el mundo rural, de los procesos de desposesión que conlleva, de las condiciones laborales de sus trabajadores. Pero también de los esfuerzos comunitarios y de amplios sectores sociales por controlar territorios, recursos y formas de organizar esta actividad para, en definitiva, construir alternativas democratizadoras.

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